Creadores de contenidos… ¿o divulgadores?

Muy buenas gente chachi. Esta semana he decidido publicar el jueves pues el martes fue el primer día del evento #Monetiza21 y creí que la entrada pasaría inadvertida. En el siguiente escrito os compartiré las sensaciones que he tenido formando parte del equipo de comunicación del evento.

Y sí, voy a lo que nos trae en esta ocasión. Es un tema que al igual que el de la educación, se gestó en Twitter. Pero como hace ya muchos meses (y puede que quizás hablemos de año o años) no os aporto la fuente original. Simplemente mi reflexión y opinión al respecto.

¿Qué es para ti un creador?

Un compañero del sector de los videojuegos, decidió realizar una encuesta tras una conversa que tuvo donde le creo la duda: ¿qué es un creador? Para él todo el que publica en internet es creador de contenidos. Pero con la persona que tuvo ese intercambio de opinión le dijo que no. Que los creadores solo son de materiales propios y quienes crean críticas o dan a conocer productos de terceros, realmente son divulgadores.

Y tengo que deciros que comparto esta visión. Más porque muchos blogs o canales de YouTube son simplemente promociones o fichas técnicas, siendo por tanto canales para acceder a la información. Pero no aportan ningún toque personal o propio que los diferencie del resto. Son por tanto una figura divulgativa.

Como sabéis los que me seguís de siempre, me gusta ponerme de ejemplo para que se entienda lo que quiero transmitir. Mi proyecto Universo Agapornis aunque editaba los vídeos, creaba los grafismos y demás cuestiones, sus materiales los considero que son de divulgación. Primero porque mucha de la información que se dio era de terceros al ser de investigación. Y aunque lo respaldaba mi experiencia, no era ningún método nuevo, si no que era el conocimiento que ya estaba solo que facilitando el acceso con los nuevos canales tecnológicos que tenemos en la actualidad.

Ser divulgador no es malo

Además decir que se tiene un perfil de divulgación no veo que nos baje la categoría. Que es lo que veo con muchos compañeros que renunciar a la etiqueta de creador de contenido le cuesta horrores porque es como bajar de categoría. Cuando simplemente son diferentes.

Es igual de respetable e incluso según la temática, puede ser mejor. En el sector animalista la divulgación es la base e incluso para mi tiene más valor una persona que decide clasificarse de esta manera. Pues sabes que ha habido una formación y una investigación en la área que informa que vas a poder beneficiarte. Mientras que el compañero que decide utilizar la categoría de creador de contenidos podemos tener el problema que solo busque visitas y llenar ego. Haciendo que si decidimos confiar en sus consejos, a la larga tengamos disgustos al surgir problemas.

¿Existen creadores de contenido en la red?

Por supuesto que sí existen creadores de contenido en internet. Todos los artistas que comparten sus dibujos / ilustraciones, sus canciones, textos de creación (poesia, ensayo, narrativa…) o en definitiva: productos propios sí es justo considerarlo y permitirles utilizar la etiqueta de creadores.

Porque realmente nos ofrecen algo suyo, propio y que no puedes conseguir de otra manera. Y creo justo que empecemos a entender y utilizar de forma correcta estos términos pues si no como siempre ocurre, va a perder valor y no se considerará ni valorará como se merece a los verdaderos creadores. Cosa que no se merecen pues son actividades que llevan mucho trabajo detrás.

Concluyendo: la red mayoritariamente es un espacio de divulgación y de acceso a información. Y con los avances la creación también ha llegado, pero es un porcentaje menor del que nos venden.

Dejar espacio para lo nuevo

Muy buenas gente chachi. ¿Cómo va esta semana? Espero de corazón, que bien. Por mi parte mi mente ya está preparada para la siguiente experiencia. Porque ya veo el fin de esta etapa que han ocupado los últimos seis meses. Y cuando llegan estos momentos, podemos tomar una actitud de nervios, ilusión de que pueda extenderse…. o como ha sido mi caso: tranquilidad.

Asumir el presente

Primero, porque aunque es cierto que la he disfrutado mucho y he aprendido… no he cometido el error de otras ocasiones de implicarme. Sé que es un trabajo limitado y he ofrecido lo mejor de mi persona, no malinterpretéis mis palabras. Indico el implicar porque muchas veces cometemos el error de dar todo lo que podemos, incluso de más. Porque inconscientemente, queremos agradar con la esperanza de seguir. Cuando lo cierto es que tal como está el sistema, es una idea no realizable. Y nadie es imprescindible, con lo que no somos figuras claves.

Esta filosofía me ha hecho disfrutar porque he tenido claro que podía poner límites para no quemarme por un lado. Algo que agradezco mucho y me siento muy contenta de poderlo aplicar en esta ocasión.

Y es que no es malo asumir que el presente puede ser finito y no es algo que se alargue en el tiempo. Es más, quizás algunas de las tareas si se me plantearan el tener que realizarlas el resto de mi vida, no me haría ni pizca de gracia el planteamiento.

Además, sé que lo que vendrá a continuación es muy bueno y merece la pena tener más tiempo para poderme implicar en estos nuevos horizontes que se me presentan.

A nivel de personas….

Pero hoy no quería enfocarlo en esa cuestión. Si no que me gustaría que fuera a nivel social. Y es que desde hace unos años, he sufrido la suerte o la desgracia de encontrarme con perfiles interesados. Personas que solo se acercan para sacar provecho y cuando ya no pueden exprimirte más, desaparecen.

O también me he topado con un grupo peor: los que no tienen suficiente cuando sucede esta situación de irse, si no que contaminan a los contactos en común para aislarte. Es algo que me saca de mis casillas porque me recuerda la etapa de bullying y suelo llevarlo muy mal. Pero tengo que reconoceros que en la última experiencia, he podido gestionarlo mejor.

Y es que aunque es cierto que me he quedado sola y las redes sociales las interacciones dan bastante pena con lo que fue, lo veo como una nueva oportunidad. En vez de lamentar, lo tomo como una etapa de tener que abrirme más, visitar nuevos espacios que no suelo estar… y debo decir que es algo que me deja una sensación muy buena.

¿Por qué? Pues porque me permite observar que hay gente no tóxica, que comparte mi visión actual e incluso, ver que quizás lo que se ha ido, no era lo mejor. Vamos, que había que hacer espacio para que lo mejor llegara a nuestras vidas.

Universo otaku, ¿qué te está sucediendo?

Muy buenas de nuevo, gente chachi. Sí, no estáis equivocados y no me he confundido al programar esta entrada: empiezo noviembre con dos entradas en la misma semana. ¿El motivo? Pues uno bien simple: es un tema que me apetece tratar y que considero de actualidad. Con lo que dejarlo para próximas semanas es equivocado.

Poniendo en antecedentes

En Barcelona es habitual que el salón más importante dedicado a la cultura japonesa, se celebre alrededor del uno de noviembre. Es una fecha que suele tener opción de puente y que permite que por tanto, el evento disfrute de más visitas. Y aunque estoy un poco alejada de esta afición, es cierto que el 2021 me ha vuelto a traer contactos del pasado que siguen conectados. U otros nuevos que su lado otaku sigue presente.

Por ello, me he encontrado con una dualidad. Por un lado he tenido el sector que han regresado y que han disfrutado a mil del evento. Y que me han despertado la nostalgia de cuando pisaba esos pabellones. Pero también he sabido de una polémica que me ha hecho recordar porqué me alejé y decidí que no asistiría hasta que no cambiara.

Esta situación fui conocedora por la cuenta de Paul Atreides, que realizó un citado para dar su opinión. Y que si por si queréis revisar, os incrusto esa publicación.

Lodos del pasado

Esta situación como bien se describe en el tweet inicial, no es nueva. Los medios de comunicación desde la aparición de estos eventos siempre han querido transmitir que la afición a las viñetas japonesas no era nada positiva. Enseñando las partes de adultos como si todo el recinto encontráramos eso.

En aquel entonces por suerte habían portales y prensa especializada que luchaba contra esa lacra y aunque las personas que no pertenecieran al sector tuvieran esa imagen sesgada, quién entraba veía un universo muy rico. Y como indico: los eventos tenían muy buena salud.

Ahora en cambio, esto no es así. Y no es solo lo descrito en este hilo, sino que lo he podido constatar. Como os decía, este año la verdad que estoy reconectando con los mangas y me apetece mucho volver. No de una manera tan fuerte como el principio, pero sí quiero repasar las series que tengo, terminar las colecciones que tengo inacabadas… y volver a visitar las librerías especializadas para buscar alguna serie nueva que he visto que se han publicado y me quedé con ganas de disfrutar en aquella época.

Por ello pues ya he estado revisando los catálogos actuales. Y cuál ha sido mi sorpresa que un grosso de esos números tienen unos tintes muy asquerosos. Y sí, puedes estar en contra de una categoría o no verle gracia, pero que lo que se ofrezca solo sea eso habiendo grandes títulos que aún no se han licenciado en nuestro país… me preocupa mucho.

¿Por qué? Pues porque si la sociedad está permitiendo esas publicaciones, demuestra que está peor de lo que creía.

Un futuro negro para estos eventos

Y que me hace leer que estos eventos lo tienen muy mal para seguir y mantenerse. Entiendo que es una senda que tenemos muchos la culpa (sí, me incluyo). Porque como ponía de subtítulo: es un lodo del pasado. El primer aviso fue la aparición de un evento que ciertamente ya atraía ciertos artistas y como era emergente y sin mucho apoyo, lo dejamos pasar. Y esa permisividad de dejarlo crecer y moldear, tengo claro que ha afectado a que ahora tengamos esta situación.

Que por cierto es difícil de remediar. Porque como son los consumidores actuales, los organizadores de estas ferias no modificarán sin un cambio de tendencia. Y los usuarios que podríamos realizar este cambio, nos vemos abocados al rechazo y no inclusión de estos eventos.

No es saber, si no mostrar interés

Muy buenas gente chachi. Espero de corazón que por ahí vayáis muy bien. En mi caso este mes de octubre han traído varias vivencias y hoy quiero compartir con todos vosotros una. En si no es nueva, si no que es un hecho que frecuentemente me va sucediendo. Pero hacía tiempo que no la experimentaba y ahora que tengo frescas las impresiones / sensaciones, creo oportuno dedicarle la entrada de esta semana.

Y es que en muchas ocasiones se me clasifica de persona culta / válida por tener conocimientos variados. Como si eso fuera algo excepcional, raro y que me pone en una categoría superior. Cuando no es nada de eso e incluso si todo el mundo aplicara lo que voy a contar a continuación, sería un rasgo de cada uno de nosotros.

La clave es escuchar

Parece que en esta vida todo tiene que venirte mascado. Vamos, que en el ámbito del aprendizaje, parece como si alguien tuviera que transmitirte sus conocimientos. Cuando realmente el día a día nos ofrece muchísima información que simplemente estando atentos o escuchando si viene de alguna otra persona, ya es suficiente.

Y es que si aprendemos a no hablar tanto de nosotros en los encuentros que suceden a ser oyentes, podemos tomar nota de mucha información que luego podemos aplicar o en según qué situaciones, implementarlas.

En estos meses de trabajo lo estoy viendo mucho. Al estar en un lugar con varios departamentos que no se comunican ente si, veo los malentendidos e impresiones que tienen entre ellos. Incluso elementos que tienen a la mano en unos, y que en otros iría bien pero no se implementan por desconocimiento.

Algo tan sencillo de arreglar, es sorprendente cómo no se hace de forma más habitual. Y como os indico no es algo del otro mundo pues solo con hacer algún café con personas de otras áreas y escucharlas, sacas estas informaciones valiosas.

Muestra interés, y el conocimiento vendrá a ti

Aunque bien, posiblemente diréis que hacer esas sinergias es complicado de realizar en todos los puestos de trabajo. Y que ciertamente mi situación es privilegiada pues no pertenezco a ningún departamento y por ello llegar a todos los compañeros, me es más fácil que los que tienen un lugar fijo y de tareas no variables.

Pero sí he visto otra cuestión que se repite frecuentemente en todos los sitios y que sí tiene arreglo. Y es que he podido observar que algunos compañeros dicen que no se les enseña, pero veo que esas cuestiones no lo son necesarias. Y esto lo puedo decir porque en mi caso nadie se ha molestado a ponerse conmigo y guiarme.

Pero cuando ha sucedido cierto asunto, he estado pendiente. He visto cómo ha sucedido. O en tema de materiales tecnológicos, me he molestado en buscar unos minutos para revisar manuales, tutoriales o si pasaba alguna persona que supiera más, pues preguntar la duda que en aquel momento tuviera. Vamos, que me busco la vida y no espero a que el resto me solucionen la papeleta.

Es la forma de proceder que actualmente creo que la sociedad impulsa, más con los avances tecnológicos que disponemos y que la información si se quiere, está a la mano de todos.

Aunque quizás el mayor problema que ha creado precisamente esta facilidad es el nacimiento de la figura del sabelotodo. Al poderse saber pero no querer invertir el tiempo en ello, veo mucho vende humo. Pero luego al aplicar el trabajo demuestra las carencias y me sorprende la falta de humildad en reconocer que no se sabe nada y preguntar.

Creo que en si ese es el verdadero problema y que de verdad que no lo entiendo, porque en esta vida como indico cada día hay un aprendizaje nuevo. No nacemos con un software programado y ya con la sabiduría máxima, si no que el proceso de vivir y experimentar hace que siempre seamos aprendices. Y no expertos. De ahí que escuchar más y hablar menos, siento que es el lema que nos debería de acompañar a cada uno de nosotros.

Creando problemas donde no los hay

Muy buenas gente chachi. Os estoy acostumbrando a una entrada al mes porque por falta de tiempo prefiero ser regular a ir pinchando. Pero este mes de octubre voy a tener algunos días de descanso y como por estos tiempos extraños no salgo, si no que son de tranquilidad por casa, he pensado que la actividad cibernética puedo asumir que sea más seguida.

Por ello a partir de ahora voy a ir haciendo entradas nuevamente cada semana. En noviembre volveré a no tener tiempo, pero espero que no lo notéis pues mi idea es programar los materiales en estos días de relax. Volviendo a estar con vosotros en diciembre.

Os aviso que esta entrada fuera de la filosofía que últimamente me acompaña, es polémica. Y más en estos tiempos que se ha idealizado tanto la figura del sector sanitario puede chocar o molestar. Pero es algo que me ha sucedido y que a pesar que ya hace unos meses, me quema y siento que necesito compartirlo de una manera pública.

Así que me disculpo si hiero sensibilidades, pero creo que es algo peligroso y si sirve para que algunas personas se replanteen esta cuestión y ayude a que no vivan esta situación, habrá valido la pena.

Poniendo en antecedentes

Para los que no me sigáis en Twitter, os hago un previo que considero necesario para que sepáis cómo llegué a la situación que hoy quiero compartir. Con la pandemia uno de los puntos que llevo muy mal es que me irritan las mascarillas la piel.

Por este punto no salía de casa apenas. Solo lo indispensable y que no tuviera que llevar este elemento más de 20 minutos. Pero sucedió que salió una oferta de trabajo donde fui seleccionada. En casa analizamos y como la verdad que entrara un sueldo más iba muy bien, opté por entrar en él de lleno. Hasta el punto que fui seleccionada (por ello ando ausente por el mundo digital).

¿Qué problema ha traído? Que aunque inicialmente se me dijo que habría teletrabajo, lo cierto es que no ha sido así. Algún día sí he podido realizar esta acción, pero la mayoría de días es presencial y eso implica llevar todo el día mascarilla. Esto hizo que haya tenido bastantes problemas e ir muchos días a urgencias.

En la última visita me programaron una cita con la médica de cabecera que tengo asignada para que revisara y me enviara a la alergóloga. Este es el nuevo punto y que más que contenta con el servicio que tenemos, quedé horrorizada.

Un servicio inhumano

Y… ¿por qué os digo esto? Porque si yo fuera de otra manera, estoy segura que hubieran creado un problema mucho más grave que la irritación cutánea que me obligó a visitar el centro médico.

Iba tranquila y pensando que me iban a solucionar este problema, pero me encontré una situación totalmente diferente. Lo primero una reprimenda de porqué iba presencialmente y no usaba para estas cosas el servicio en línea que tienen habilitado.

Estuvo más tiempo informando y vendiéndome la web que tienen para estos menesteres que visitándome en sí. Eso me enfadó bastante porque siendo un problema físico y que es importante la exploración, realmente era de visita presencial. Tal como la compañera del servicio de urgencias había decidido (que encima eso, no era un capricho mío ni exigencia).

Después de esto, me dijo que habían decidido que no me daban el volante para la alergóloga. Me apuntó varios mejunjes y unas pastillas y listo. Que con esto «ya estaba solucionado». Y entonces empezó lo que ya me sacó de mis casillas.

Estás gorda

Sí así, sin anestesia. Empezó que tenía sobrepeso, que tenía que poner solución y bla,bla… Pero ojo, que hizo este diagnóstico sin pesarme. Y a más de tres metros de distancia, que con la distancia social no se acercan.

Como no me vio receptiva y para abrirme los ojos, decidió que me hicieran una analítica. Una analítica que salió muy bien, solo había la pega de que estaba un poco baja de hierro. Y como no quieren pesar en el centro, me tocó ir a una farmacia y ver que mi sobrepeso peligroso para la salud solo eran 5 quilos.

¿Estamos bien? ¿5 quilos extra es suficiente para asustar y hacer que alguien tenga un problema de salud más serio del que había llegado a la consulta?

Hay que tener autoestima

Porque tengo muy claro que alguien que no tuviera una autoestima fuerte como es mi caso, este episodio hubiera podido abrir una puerta muy peligrosa con los trastornos alimenticios. Más en un momento que hemos aguantado psicológicamente mucha carga y emocionalmente estamos a unos niveles que no podemos aguantar tonterías como la que viví en esa consulta.

Me hizo enfadarme mucho porque pensé que otra chica podría verse afectada y es por eso que me gustaría que de una vez, se dejaran estos tratos tan agresivos. Sé que es una profesión dura, que hay muchas visitas y que están agotados. Pero las formas y trato nunca lo debemos perder.

Además que estaría bien que si se va por un asunto, el paciente sienta que tiene una solución. Porque mi caso dermatológico debo confesar que no está resuelto. Después que los elementos de tratamiento alérgicos se han terminado y solo me queda el mantenimiento dermatológico, vuelvo a notar que no estoy muy bien.

Y solo sobrevivo porque en el trabajo tras la primera baja me permiten utilizar mascarillas para alérgicos. Que apenas me dan problemas. Como no he llegado a picos de urticaria pues sigo con los mejunjes, pero sí os tengo que confesar que no me motiva en acudir a esta profesional ni para este problema ni futuros que me lleguen.

No todos son iguales

Quiero dejar claro que me consta que en todos los gremios / profesiones hay gente no válida y otras que no merecen que se les meta en el mismo saco. Por ejemplo en el apartado de urgencias no tengo quejas y el trato y atención creo que ha sido correcta. Además que les agradezco porque realmente he sentido que me han dado soluciones.

Pero sí veo preocupante que la figura que debería dar más confianza se repita la desconfianza que he vivido y compartido con todos vosotros. No es algo positivo y en especial: no se puede crear un problema que no existía. Al menos no debería ser así si queremos que de verdad la sociedad vaya a mejor y no a peor.

Estos meses…

Muy buenas gente chachi. No se si compartís sensación, pero este 2021 se me está pasando demasiado rápido. No asimilo que el mes que estamos viviendo es septiembre, siendo ya la recta final de él. Y esta situación me ha hecho plantearme muchos aspectos que me apetece compartir con vosotros.

Organizar…. no sirve de nada

Sí, da igual que hablemos a nivel de trabajo, hobby o personal: es un periodo que a las personas que nos gusta tener parcelas y tempos, nos lo está poniendo muy difícil. Y hablo con tanta rotundidad porque en los días libres que he tenido, he planificado actividades…. y ha pasado algo externo que lo ha dinamitado. Recordándome que como ya hablé por aquí: hay demasiados factores que no podemos prever.

Pero sí es cierto que mientras en esa entrada era enfocándolo a cuestiones que tienen sentido que se vean influenciadas por la situación actual, sí me ha sorprendido que en el mundo laboral también se resiente. Incluso en espacios que deberían ser estables y que los cambios deberían ser mínimos, cada día llegar a la oficina es una aventura de no saber qué te deparará. Incluso en cada minuto de la jornada, estás expuesto a que cambie la tarea a un rumbo totalmente diferente al que se inició / planteó.

Todo cambia a cada segundo

Trayendo la conclusión, de que cada segundo contiene cambios. E incluso que realizar planes a largo plazo no es una buena opción. Porque no sabemos mañana qué sucederá y por tanto el trabajo que hemos realizado hacía una vía, se verá interrumpido o incluso será perjudicial por los nuevos soplos de aire que nos topemos.

Haciendo por tanto que este periodo solo puedan salir menos perjudicados anímicamente y emocionalmente las personas que sean capaces de conseguir una adaptación y flexibilidad en todos los campos de la vida. Una cuestión difícil ya que al ser humano como criatura de costumbres, son capacidades que le gusta experimentar poco.

Y es por ello que también he sentido más necesidad de vivir el momento, el día a día. Hacer que los minutos que voy experimentando son de valor e intentar no obcecarme con nada. Porque también he podido ver que cuando hay alguna complicación, al final aparece una solución que permite avanzar.

Haciendo que mi enseñanza de estos meses es que no hay que preocuparse antes de hora. Y que la cuestión es que debo estar atenta porque siempre hay la pieza / elemento necesario para superar con éxito el reto del momento a mi alcance.

En esta vida hay que ser impecable

Hola a todos y todas. Esta semana me apetece reflexionar sobre una cuestión que no suelo escuchar mucho, pero que sin embargo considero que es fundamental para que el ser humano se relacione correctamente entre sus iguales. E incluso creo que es lo que de verdad buscamos todos en nuestras acciones.

La toxicidad de la perfección

Y es que aunque solemos mencionar y perseguir la perfección, siento que confundimos términos. Más porque como ya he comentado en alguna ocasión por este humilde rinconcito cibernético: la perfección no existe. Siempre habrá algo que podamos mejorar o pulir. O el paso del tiempo y la adquisición de experiencia, nos demostrará que ciertas circunstancias podían haberse llevado de una manera muy distinta.

Es por lo tanto una meta imposible y peligrosa, ya que tal como se suele gestionar termina implementando conductas insanas. Y en algunos casos podemos decir que son tóxicas y destructivas. Por ello siempre digo que el enfoque a realizar es mostrar o implementar el mejor resultado que podamos ofrecer en ese momento. Para poder estar contentos con el trabajo realizado. Y no fustigarse con los errores o las partes que se nos hayan resistido en esa ocasión.

Ser impecable es una actitud

Pero… ¿hay otro enfoque más correcto? Pues yo creo que sí: el de la impecabilidad. Creo que este concepto es realmente lo que muchos aspiran cuando nos hablan y mencionan la perfección.

En este supuesto no se busca la excelencia ni poner el acento en los fallos. Si no que se intenta analizar y actuar sin competencia ni intereses partidistas. Y de esta manera, quedar contento con el resultado obtenido.

Es por ello que donde más utilizo este recurso es cuando finalizo alguna iniciativa. Es donde siempre hay fricción y tenemos riesgo de que emocionalmente aparezca una tormenta desagradable. Así que intento apartar en la medida de lo posible los reproches y actuar de la manera más neutra posible.

Y os confieso que es muy difícil. Somos emociones y la educación en la competencia y no permitir fallos, está demasiado instaurada en todos nosotros. Sí, no me salvo de ello. Incluso por este hecho, reconozco que cuando mejor puedo implementar la impecabilidad, aunque una parte de mi ser se siente satisfecho, hay otra (y que su presencia parece mayor) que muestra su malestar.

Pero la combato. Porque a largo plazo la paz que siento y el ahorrarme sofocos sí compensa. Y es que escoger el camino de ser impecable lo que obtienes es tranquilidad y bienestar.

Cuando un día pierde la magia…

Hola a todas y todos. En tres días será una fecha muy importante para la zona que vivo: Sant Jordi. Es la festividad que más se celebra en la ciudad y que la transforma totalmente. Por eso siempre ha sido mi día favorito del año, pero tengo que reconocer que desde hace un tiempo ha perdido la magia.

Vivir la fiesta del libro desde dentro

Por si alguien no lo sabe, el 23 de abril se celebra Sant Jordi. Es un día donde Barcelona se llena de flores y libros. Se ha ido popularizando a lo largo de los años y coincidiendo con el fallecimiento de William Shakespeare y Miguel de Cervantes en ese día (o cercano, ya que Cervantes tiene su polémica), a nivel mundial ya está considerado como el día del libro.

Y es un evento que he podido vivir en todas sus fases. Como asistente visitando las paradas o cuando un escritor que siguiera estuviera firmando ese día ejemplares. Y en tres ocasiones por motivo de mi libro Universo Agapornis, he podido formar parte de ese día de una forma más activa. Ya que decidí estar en uno de esos puestos con mi libro.

Esta última experiencia fue muy enriquecedora. Ya que pude sentir el cariño y poder llegar a lectores que de otra manera no hubiera podido acceder. Además también desvirtualicé a muchos amigos y amigas. Pero como todo, también tuvo su parte oscura.

Al ser una escritora autopublicada, ese tipo de eventos tocan financiarlos una misma. Y aunque como digo emotivamente llena, económicamente es una experiencia que no compensa. Pues como máximo puedes aspirar a cubrir los gastos de la parada y las comidas a realizar si es una presencia de todo el día. Aunque esto no es lo peor.

Lo peor es el trato que se recibe por parte del ayuntamiento. Entiendo que haya un control porque con lo que cuesta tener un espacio ese día, los que ponen una mesa por libre pues nos afecta a los que vamos legalmente. Pero últimamente los controles han sido muy rigurosas y un trato que no me ha gustado nada. Y es tal el desencanto que tomé la decisión de no repetir.

Ser consciente

Pero también hay otro hecho que se aprende de vivir los eventos desde dentro. Y es que ves la dificultad y el trabajo que tiene detrás. En mi caso siempre trato a todo el mundo con respeto, pero como todos puedo tener alguna situación que juzgo. Ahora mismo después de haber realizado esta actividad, a todo el que decide estar ese día en un puesto, tiene mi admiración.

Porque es un evento al aire libre, donde la gran mayoría de puestos no tiene toldos y se hace verdaderamente duro. Ya sea con lluvia o con sol, consume mucha energía. Y es por ello que os pediría que si vais a pasear por las calles de Barcelona ese día, tratéis a las personas que os topéis en cada parada con respeto y cariño.

Y para finalizar esta entrada, os comento que en el podcast de Lectores Curioses vamos a publicar un nuevo episodio para celebrar el día del libro el 23 de abril. En él pasaran autores compartiendo sus experiencias con lectores y también hablaremos de Sant Jordi. Así que si queréis profundizar más, os animo a escucharnos.

Flores Sant Jordi

La experiencia es para valorarla

Muy buenas a todas y todos. Esta semana he decidido reflexionar sobre la experiencia. Un elemento que laboralmente se valora y puede ser un elemento peliagudo. Porque en muchos puestos piden tener experiencia para acceder, pero pocas empresas permiten adquirirla. Pero que en los terrenos de conocimiento o de la vida, se menosprecia. En esta ocasión el foco lo vamos a tener en este segundo supuesto.

Aprende de los errores ajenos

Donde más he visto menospreciar la experiencia es en el sector animalista. Es muy frecuente considerar a una persona no apta por su pasado. Situación que veo errónea porque precisamente ese bagaje hace que pueda ser una voz autorizada. Y es que llegar a ser experto o líder de una materia, lo conseguimos a base de cometer errores.

Así que entiendo perfectamente que un profesional que ha trabajado en zoológicos, sea la mejor persona para gestionar el cuidado de la fauna en su hábitat. En especial donde siempre veo que se intenta desacreditar son los responsables que han trabajado con cetáceos en cautividad.

Muchos no paran de recordar el pasado de esa persona. Y diciendo que por ello no es creíble que ahora defienda totalmente lo contrario. Para mi en cambio, creo que es el más cualificado. ¿Por qué?

Pues por un hecho muy sencillo: ha estado en primera línea y sabe los problemas reales que existen en ese ámbito. Y demuestran ser personas abiertas, capaces de aprender y subsanar los errores que han cometido. Tener esa capacidad es muy sana y aunque puede que tengan malestar emocional por algunas situaciones, son de los mejores maestros que podemos tener. Y aprender escuchando estas experiencias, nos permite que por nuestra parte se realicen menos errores. E incluso me atrevería a decir que son errores más ligeros.

Vivencia como arma

Pero como siempre: no solemos utilizar los elementos para progresar. En el caso de la experiencia me preocupa que frecuentemente usamos estos conocimiento como un arma para arrojarlos a la persona que decide compartir este recurso cuando nos interese.

Esto lo descubrí en mis propias carnes cuando me dediqué a la consultoría de animales exóticos. Al ser un sector no desarrollado y nuevo, había poca información. Así que las dudas y problemas eran muy frecuentes. Y sí, yo no fui la excepción y realicé muchos errores. Al haber como afectados seres vivos, es algo que duele el triple y por ello abrí la consultoría. Buscando que si compartiendo mi experiencia podía hacer que otros animales no sufrieran lo que los míos, valdría la pena.

Pero lo que conseguí fue algo muy diferente. Por un lado quién quería seguir la corriente del momento, justificaba que no podía hablar porque había seguido ese camino. Otros sí escuchaban, pero de nuevo cuando llegaba un momento que la asesoría iba por otro camino del que esperaban, utilizaban esos conocimientos para atacar. Los peores por detrás, ya que lo utilizaban como pretexto para empezar con otra persona del sector.

Este fue el motivo por el cuál huí de ese ambiente y tomé la firme decisión de no abrir esa puerta nunca más. Sé que muchos no lo entendieron y consideran que es una actitud cobarde. Argumentando que al faltar esa voz alternativa, hace que las malas praxis sigan. Sin embargo yo no siento esto.

Perdemos todos

Estuve cinco años sin que mi experiencia fuera valorada, y tengo muy claro que de seguir la situación sería la misma. Cerrar ese ciclo fue un respiro necesario porque encima en el terreno de las asesorías (no solo animalistas, en las tecnológicas o de empresa veo los mismos problemas) ocurre que tienes que dar mucho. Porque no solo es resolver la duda u orientar, si no que muchas personas toman esa figura como confidente.

Y quizás otras personas pueden cortar, pero a mí sin conocer el perfil de la persona que decide preguntar me da mucho apuro poner límites. Ya que no me gustaría saber que por esa gestión, aparezcan situaciones que se podrían haber evitado con más tacto.

Pero sí les doy la razón en una cosa a los que no me entendieron: esta tendencia que las personas con experiencia sean apartadas, hace que perdamos todos. Muchos conocimientos se están perdiendo y en especial, estoy pensando en los que transmitían las personas más mayores.

Ahora mismo en según que situación de faltar la tecnología, tendríamos muchos problemas. Ya que técnicas o costumbres que la humanidad ha realizado anteriormente y se han pasado oralmente y con la experiencia, las hemos perdido.

Y es por eso que esta semana he querido reflexionar sobre la experiencia, porque me gustaría animar a empezar a valorar los conocimientos del resto y que los podamos utilizar para construir a nuestro favor. Que luego no lamentemos no haber prestado más atención de lo que nos estaban contando y al no estar esas personas, ya no tenga solución. Perdiendo ese conocimiento para siempre.

Horizontes. O tu mundo cuando desaparecen

Muy buenas a toda la gente chachi que decida pasarse por este humilde rinconcito cibernético. No sé si seré la única, pero este mes de marzo que nos acaba de dejar, en mi caso ha sido muy reflexivo. De analizar hechos, situaciones de la actualidad. ¿El motivo? Ya me empieza a cansar ciertos bucles o toxicidad en algunas parcelas y… por ello me he querido plantear: ¿qué está sucediendo al personal? Y creo haber encontrado una respuesta que me apetece compartir con todos vosotros.

El ser humano es un animal de metas

Una de las conductas que veo que está arraigada en las personas, es la obsesión de crear horizontes. Da igual que sea a corto o largo plazo: nace de todos una necesidad de planificación. Es un hecho que siempre he visto y que debo decir que he envidiado de quién lo puede hacer. Porque sí, lo confieso: nunca he sido capaz de poder crear metas y objetivos.

Incluso os comparto que las pocas veces que me he esforzado en realizar esa organización, se me ha caído como un castillo de naipes. La última y que ha hecho que decidiera renunciar a esta filosofía fue que en cuando llegara una celebración, iría a un restaurante e invitaría. Bien, llego este momento y… hacía un día que habían cerrado sus puertas.

Desde esa experiencia vivo bastante al día. Solo me preocupo de si hay algo importante en alguna hora del día que empiezo, y lo demás lo voy realizando sobre la marcha y sin poner ninguna expectativa. Puede que alguno de vosotros crea que es aburrido o soso, pero desde que sigo esta doctrina tengo mucha paz. Y me da que si este periodo de pandemia lo gestiono de una forma sana es gracias a esto. Ya que no juego al peligroso recurso de ponerse horizontes de hitos.

Frustración al no llegar lo esperado

Y es que lo que me ha demostrado ese tipo de planificación es que si no llega lo que desear, el castañazo de realidad es muy doloroso. He visto personas que admiro poner mucho esfuerzo y sacrificio para que al final las expectativas no se cumplan. Y que en ese momento el hundimiento sea tal, que cuesta mucho conseguir reflotarlos.

Pues bien, este hecho que estoy contando lo veo diariamente en las redes sociales y en las conversaciones que entablo. Absolutamente todo el mundo está formando horizontes que difícilmente se van a poder llevar. Porque encima en estos tiempos ocurre un hecho: casi todo son factores externos.

Da igual que cumplas las normas, que sigas los consejos de los «expertos», que intentes planificar actividades o situaciones con las pautas del momento. Todo lo que se piense, hay más elementos externos que no podemos gestionar y que viendo la dinámica, muy posiblemente nos tiren por tierra lo que andemos anhelando. Y llegue la frustración que ya estoy observando que muchos no pueden con ella.

Hakuna Matata

No quiero entrar en ese círculo que veo que muchos ya están, y por eso si ya vivía una forma de plantearme la vida como Timón y Pumba, en este año que llevamos la aplico aún con más intensidad. Hasta el punto que elementos importantes y que mi antiguo yo no pasaría, me ha tocado empezar a trabajar en limar.

Así que si un día no puedo grabar o en alguna actividad toca suspender o cambiar algún aspecto: lo realizo. No fuerzo nada y he decidido empezar a plantearme en pensar que quizás no era el momento. O que simplemente era una mala idea y que no se realice es el camino correcto.

También he decidido vivir el momento. La actividad que toca en ese momento y con las personas que me acompañen. Sin pensar en «cómo hubiera sido si…» o «qué aburrido. En otra circunstancia podría estar de viaje«. Si ahora toca y tengo facilidad en un ocio más casero, lo voy a disfrutar con toda la energía.

Y es que prefiero poder decir que toda mi vida la he disfrutado. Y no pertenecer al club de los que luego se arrepienten porque el tiempo ha transcurrido y sienten que la vida se les ha escapado de las manos.