¿Se terminó la inmediatez en las redes?

Hola gente chachi. Hace ya bastante tiempo que no hablo de redes sociales por este blog, ya que al colaborar con DesMarketing.es he optado por guardar los temas para ese espacio. Pues los que me conocéis de hace un tiempo, sabéis que uno de los puntos que me desestabiliza es sentir que soy un disco rayado (por hablar más de una vez sobre una cuestión). Pero como es un tema que tiene un enfoque de opinión, me animo a traerlo por aquí.

Con los algoritmos nos hemos topado

¿De qué voy a reflexionar? Pues de una observación que llevo todo este 2021 siendo consciente que sucede, aunque es cierto que desde el pasado mes de abril es más evidente. Con esto quiero dejar claro que no he buscado información o es un post pensando en compartir actualizaciones en las redes sociales. Si no que son análisis propios y compartir con todos vosotros las conclusiones finales que he llegado.

Llevo unos meses que revisando estadísticas, tengo la total seguridad que las publicaciones más recientes son invisibilizadas por las redes sociales. Particularmente donde más he observado (y me preocupa) es Twitter. Es increíble como una publicación de hace más de un año sigue recogiendo interacciones y de forma muy fluida, pero los materiales actuales y que me apetece que tengan visibilidad, pasan desapercibidos.

Y en el caso de Twitter creo que es una de las modificaciones del algoritmo. Ha tenido unos puntos que han pulido en positivo como es la visualización de la TL. Pues en este tiempo puedo ver más tweets de las cuentas que sigo propios y no tantos RT o me gustas de cuentas que siguen.

También es cierto que al final he tenido que silenciar alguna de esas cuentas que no paraban de salirme, con lo que quizás sucede este hecho por esta cuestión. Aunque en el perfil de Aloha Onda al ser pequeño no tengo aún cuentas silenciadas y también he observado este fenómeno. De ahí que crea que sí influencia el algoritmo.

Pero en esta ocasión reflexiono sobre la otra moneda de estos cambios, y es que como ya he adelantado me preocupa que los tweets más recientes pasen desapercibidos. Porque nos obliga a cambiar la gestión en ellas y también creo que obliga a perder cierto espíritu que en Twitter valoraba mucho.

Cambiando la dinámica de las redes sociales

Y es que claro, si se está celebrando un evento digital o preparamos alguna iniciativa como sorteos, estos tienen que tener una duración mayor para conseguir los resultados que anteriormente con un par de horas, ya podíamos recoger.

La prueba es que la semana pasada participé en un evento digital y mientras los tweets que publicábamos sobre las ponencias del momento recogían pocas interacciones, las que habían finalizado tres o cuatro horas masivamente eran visibles para los usuarios de Twitter. O como ya he dicho en unas líneas arriba: recibo notificaciones de tweets antiguos y los del día pasan inadvertidos.

Es algo preocupante porque planificar a un mes vista o una semana, es difícil. Y va a obligar a tener que apoyarse de una manera peligrosa a las celebraciones con hashtags oficiales o mundiales, ya que son de las pocas iniciativas que aún tienen una visibilidad rápida en la red social del pajarito azul.

En esta red social también estamos observados otros cambios a la hora de publicaciones e interacciones, con lo que si aún no estabas en esta fase de analizar y adaptar, es importante que empieces y pulas porque sí tengo claro que a partir de ahora, va a cambiar. Lo que tendremos que terminar de ver si es a positivo o por contra, perjudica a los creativos que se manifiestan en ese espacio.

Pero eso ya lo analizaremos más adelante en una futura entrada.

Flores Sant Jordi

No atraigas obsesión

Hola gente chachi. En esta ocasión traigo un tema que me he estado debatiendo durante bastantes días si era correcto o no plasmarlo. Pues me consta que muchas personas que admiro son cercanas a esta filosofía de vida. E incluso algunas realizan cursos al respecto. También en cierta manera puede considerarse un elemento de crítica negativa y que por tanto, mi propósito para este año lo rompa. Así que tras esta lucha interna he decidido lanzarme y que sea lo que tenga que ser.

El origen

Y de lo que en esta ocasión voy a reflexionar es la capacidad de atracción. Pero para situarnos todos, os comentaré que el boom de esta manera de replantearse la vida llegó ya hace un tiempo. Alrededor de diez años es cuando por cierto libro mundialmente se empezó a escuchar la ley de la atracción. Algunos fieles a lo que contaba este libro, otros incluían matices.

En mi caso no he leído el libro y lo que me contaban no me cuadraba nada, así que pasé e ignoré. Pero sí os tengo que confesar que al final investigué algo cuando años después, me volví a topar con este planteamiento de éxito. Y es que si revisamos la biografía de Steve Jobs, veremos como esta persona llegó a ser un genio, un influenciador e incluso una figura de la historia gracias a seguir las doctrinas de atraer lo que la mente piensa.

Con él veremos que es una forma de aplicarlo de forma propia. E incluso con un matiz que como protección, cuando algo no le gustaba decidía asumir y actuar como si ese problema no existiera. De esta manera focalizaba todas sus fuerzas en vez de odiar, en crear y llevar a cabo lo que anhelaba.

Qué falla y lo que hace peligrosa esta forma de actuar

Antes que alguien salte, sí: a Steve Jobs esta forma de plantearse la vida al final le fue perjudicial. A nivel de empresa cosechó muchos éxitos y es cierto que consiguió poner a Apple en un nivel increíble. Pero a nivel personal y más en concreto de salud, aplicar este planteamiento hizo que nos dejara demasiado pronto.

Porque aunque muchos analizan tras leer la biografía que la enfermedad del cáncer no tuvo solución porque siguió pseudociencias, lo cierto es que también se cuenta y narra en ese libro que cuando se pone de verdad en manos de especialistas médicos, esta filosofía de atraer con la mente siguió.

En este libro no se narra con lo que aparto de su figura y comento a nivel general que observo en las personas que deciden actuar siguiendo con estas pautas. Y es lo que comento en el título: obsesión.

Y es de las peores y más insanas. Ya que hay un momento que cuando no consiguen lo que tanto han estado trabajando e intentando atraer como hacía Jobs, o siguiendo las pautas del célebre libro, el nivel de frustración es tan alto que te encuentras personas en situaciones muy límites a nivel psicológico.

Las cosas llegan cuando tocan

Pero lo más curioso es que como me dijo una persona que había querido aplicar esta fórmula: las cosas llegan cuando menos te las esperas y menos obsesión despiertan. Me comentó un deseo que tenía de siempre y fue de estos perfiles que cayeron muy hondo a nivel psicológico. Y lo divertido de la situación es que al final lo consiguió, pero cuando le daba absolutamente igual obtenerlo o no.

E incluso me matizó que lo que llegó no era lo que había anhelado desde siempre. Si no que tuvo sus matices. Es algo que me llamó la atención y decidí analizar en mi día a día. Y esto gentecilla, tengo que deciros que sí se cumple con una frecuencia que obliga a reflexionar.

Desde ese momento he visto como cuando tenía ganas de alguna experiencia, mejora u obtener alguna cosa a un nivel insano, el fracaso estaba casi asegurado. Y si a día de hoy os puedo decir que lo he obtenido, ha sido cuando ya no pensaba en ella.

Y es que las cosas solo llegan de una manera: viviendo y experimentando. Si te paras y no avanzas esperando que lleguen solas, es cuando tomamos el camino equivocado. Además añadiría una última cosa: es importante fluir y no idealizar o llenarlas de expectativas. Que como ya comenté en otra ocasión, es el otro talón de Aquiles que debemos lidiar e intentar suprimir en la medida que nos sea posible.

Sí, soy viejoven

Hola a toda la gente chachi que pase a revisar estas líneas. Deseo que la semana os esté yendo bien y os informo que la entrada en esta ocasión vuelve a tener un caliz personal. Y es que a finales de abril fue mi cumpleaños y en la publicación que preparé en Instagram, con algunas amigas salió el tema que me siento viejoven. Así que voy a divagar sobre esta cuestión más a fondo.

Sentirse fuera de tiempo

Sí, siempre que menciono este término lo hago porque me siento fuera del tiempo o como mínimo, de la sociedad. Observo que las etiquetas y las conductas que se establecen para mi franja de edad, no van conmigo. Y aunque por mi lado friki quizás algunos piensen que me debería identificar con las generaciones más jóvenes, lo cierto es que no es así. Me identifico más con la generación de mis padres e incluso en algunos factores, en las de mis abuelos.

Y es que aunque me veáis que soy tecnóloga, no lo soy al nivel que los últimos años (y más desde la llegada del 2020) nos han impuesto. Porque mi nivel de utilizar la tecnología es de cara a abrir puertas. A que mis materiales / proyectos tengan una visibilidad que de otra manera hubiera sido imposible. Ese aspecto es positivo y el que persigo.

Pero nunca he compartido utilizar la tecnología como fines de contacto social. Y no hablo de los tiempos modernos, si no que este rechazo es desde el principio que tuve acceso a internet. Siendo muy temprano pues he vivido la época de los módems que tardaban eternidades en conectar. Que una llamada telefónica a esa línea te hacía perder el acceso a ese mundo (acompañada de la bronca del momento a quién había osado descolgar el auricular). O lo que para mí era lo peor: tener que ir controlando los minutos que te conectabas para no sobrepasar el bono contratado.

Ya en ese momento, de las actividades más establecidas fueron los chats o mensajerías instantáneas cuando ya apareció MSN. Todas ellas ya me mostraron la toxicidad que se respira y el peligro que nos puede acechar con personas controladoras. Y es por este punto que a día de hoy rechazo todas las herramientas de mensajería privada que nos acompañan.

Pero ojo: no me malinterpretéis. Creo que son avances útiles y por ello algunas las tengo. Pero entiendo que deben ser utilizadas de una manera responsable y con fines concretos. Por ejemplo si se queda con alguien, o hay que informar algo rápido es correcto utilizar estos canales que, para algo existen.

Lo que no comparto es obligarnos a tener que estar las 24 horas disponibles y para cualquier cosa. Sí, soy más del encuentro cercano, con una taza de café o por estos tiempos, lo he substituido más por la llamada telefónica.

Hobbys de otra época

Otro elemento es que veo que me empieza a gustar más elementos de la nostalgia y no tanto los avances. Por ejemplo en las consolas observo que siento interés y que podría jugar a los títulos de SNES o Mega Drive. O para no ir tan atrás, esa época dorada de PS2 con Square-Enix que tanto me cautivó. Pero en cambio ninguna nueva generación de consolas me atrae y es tal el desasosiego, que debo confesar que estoy desconectada totalmente del sector gamer del presente.

Este es un ejemplo, pero podría enfocarlo a casi todo lo que le cautiva a mi generación y que se considera correcto, en mi caso no me atrae. Y este factor me hace también sentir que vivo fuera de tiempo. O al menos, siento que no conecto con la franja que me tocaría estar.

Sensación de haberlo vivido todo

Pero estos no son los aspectos que me hacen defender que soy una viejoven. El asunto que veo muy claro y que por ello al principio he comentado que me siento muy cercana a la vejez, es la sensación de paz, tranquilidad y que la vida no puede darme nuevos retos.

Ojo, no lo estoy diciendo a modo negativo o pesimista. Si no que es desde el lado positivo de analizar el camino andado, he podido observar que he vivido muchas cosas. En especial todas las que me hacía ilusión y por ello aunque es cierto que hay muchos elementos que no he experimentado, siento que si hoy fuera mi último día no tendría ningún malestar.

Y este hecho aunque parezca una tontería, es fundamental para esta sensación de “estar fuera de tiempo”. Porque en muchas ocasiones cuando hablo o reviso escritos de mi quinta, veo malestar, inquietud y luchas que no es mi realidad. Algunas ya las viví hace unos años y otras la verdad que he sido muy afortunada porque he tenido facilidades. También por este aspecto es por lo que me gusta quejarme poco y como os dije hace un tiempo, en este 2021 he decidido no realizar publicaciones negativas.

Falta alguna cosa que se ha quedado en el tintero. Pero como ya está plasmado los puntos que consideraba importante transmitir, ya toca ir cerrando y que esta viejoven deje de daros la lata.

A modo SPAM…

Me gustaría recordar que en Capitana Podcast y Aloha Onda tenemos disponibles 4 membresías VIB3 para Bloguers. ¡Que no se diga que no optáis a ellas por no haberos enterado!

En esta vida hay que ser impecable

Hola a todos y todas. Esta semana me apetece reflexionar sobre una cuestión que no suelo escuchar mucho, pero que sin embargo considero que es fundamental para que el ser humano se relacione correctamente entre sus iguales. E incluso creo que es lo que de verdad buscamos todos en nuestras acciones.

La toxicidad de la perfección

Y es que aunque solemos mencionar y perseguir la perfección, siento que confundimos términos. Más porque como ya he comentado en alguna ocasión por este humilde rinconcito cibernético: la perfección no existe. Siempre habrá algo que podamos mejorar o pulir. O el paso del tiempo y la adquisición de experiencia, nos demostrará que ciertas circunstancias podían haberse llevado de una manera muy distinta.

Es por lo tanto una meta imposible y peligrosa, ya que tal como se suele gestionar termina implementando conductas insanas. Y en algunos casos podemos decir que son tóxicas y destructivas. Por ello siempre digo que el enfoque a realizar es mostrar o implementar el mejor resultado que podamos ofrecer en ese momento. Para poder estar contentos con el trabajo realizado. Y no fustigarse con los errores o las partes que se nos hayan resistido en esa ocasión.

Ser impecable es una actitud

Pero… ¿hay otro enfoque más correcto? Pues yo creo que sí: el de la impecabilidad. Creo que este concepto es realmente lo que muchos aspiran cuando nos hablan y mencionan la perfección.

En este supuesto no se busca la excelencia ni poner el acento en los fallos. Si no que se intenta analizar y actuar sin competencia ni intereses partidistas. Y de esta manera, quedar contento con el resultado obtenido.

Es por ello que donde más utilizo este recurso es cuando finalizo alguna iniciativa. Es donde siempre hay fricción y tenemos riesgo de que emocionalmente aparezca una tormenta desagradable. Así que intento apartar en la medida de lo posible los reproches y actuar de la manera más neutra posible.

Y os confieso que es muy difícil. Somos emociones y la educación en la competencia y no permitir fallos, está demasiado instaurada en todos nosotros. Sí, no me salvo de ello. Incluso por este hecho, reconozco que cuando mejor puedo implementar la impecabilidad, aunque una parte de mi ser se siente satisfecho, hay otra (y que su presencia parece mayor) que muestra su malestar.

Pero la combato. Porque a largo plazo la paz que siento y el ahorrarme sofocos sí compensa. Y es que escoger el camino de ser impecable lo que obtienes es tranquilidad y bienestar.

Hace mucho tiempo…

Hola a todos y todas. Desde abril hay multitud de fechas importantes para los amantes de la cultura geek. Aunque por esta bitácora desde hace unos años realizo entradas para el Orgullo friki, en esta ocasión he querido que la entrada de análisis del universo friki sea en el día de Star Wars.

Star Wars Day

Es un día que me gusta mucho porque demuestra la actitud positiva que tienen los fans de esta franquicia. Se llenan las redes sociales de publicaciones relacionadas con la franquicia. E incluso hay eventos o iniciativas muy interesantes. Es cierto que en los tiempos actuales quedan un poco disipado, ya que en muchos lugares se realizan marchas y convenciones que en estos momentos aún no es posible.

Pero como esto no será siempre así, os animo a tener presente el día 4 de mayo en vuestros calendarios y mirar las actividades de vuestras zonas o de las asociaciones / clubs que os gusten. Porque son experiencias muy chulas y que marcan positivamente.

Y si tenéis Disney +, os comento que la plataforma para celebrar esta fecha tan especial para los fans de los jedi y sith estrenan una nueva serie: La remesa mala. Son unos personajes que ya descubrimos en The Clone Wars, una de las series más populares de la franquicia y que la verdad dejaron tan buen sabor de boca, que no me extraña que los hayan rescatado para la nueva serie en animación 3D. No tienen un papel importante en The Clone Wars, pero aún así recomiendo que esta nueva serie la veáis después de esta mítica serie. Ya que así sabréis el origen y como se forma este peculiar equipo.

Resumen anual

Este es el primer año que no traigo malas experiencias. También es cierto que ha sido una temporada que no he tenido un perfil de expansión y de llegar a nuevos usuarios. Si no que ha sido más de conectar con la comunidad que ya estaba cerca de mi persona. Como es Lupusy y su fantástica red que ha creado en Telegram, los bloggers T.A.Llopis, Juan José, podcasters como Torpedo Rojo y Atreides o seguidores como Víctor Cerveto. Son solo unos de muchos, pero son con los que más he interactuado y por ello veo justa la mención. Y también me disculpo para los que no he mencionado de forma explícita.

Otro motivo de haber sido un perfil más de reconectar y no de conocer a nuevos frikis, ha sido los cambios que ha tenido mi programa podcast Marveliana Tecnóloga. Y es que el no seguir en las plataformas fuertes e inaugurar Aloha Onda también ha jugado un papel en esta situación.

Pero… ¿sabéis qué? No me arrepiento. Sinceramente necesitaba esta tranquilidad y volver a poder disfrutar mi lado friki sin sobresaltos.

Gracias a todos los que habéis hecho que este año haya sido muy bueno en esta parcela. Y como despedida, os invito a seguir disfrutando del Star Wars Day escuchando el episodio de este año que hemos preparado en Marveliana Tecnóloga.

Nueva situación del blog Hedwig Kudo

Hola a todas y todos. A principios de abril lo comenté en el grupo Que la Fuerza nos acompañe, pero creo que es justo también comentarlo por este blog. Como indica el título de esta entrada esta bitácora va a tener algún cambio. Pero no a nivel interno, si no que he decidido no seguir compartiendo sus entradas en el espacio de Bloguers.net.

Sigo pensando lo mismo de Bloguers.net

Y como normalmente estas decisiones se toman por enfados o cambios de perspectiva hacia estos espacios, veo necesario realizar esta entrada. Porque sí, ya lo manifiesto en este segundo párrafo. Todas las defensas y opiniones que he manifestado hacía esta comunidad, las sigo manteniendo.

Bloguers.net me ha permitido conectar con grandes compañeros que aman el medio del blog para compartir. Por parte de la administración siempre han tenido en cuenta mis opiniones y he recibido un trato exquisito. Hasta el punto que nos han habilitado a los podcasters la opción de poder publicar nuestros audios.

Y respecto al tema de difusión: sigo pensando que es el mejor sitio para conseguir visibilidad. A día de hoy este blog nota cuando una entrada suya la publico en Bloguers.net. Es brutal el aumento de visitas y feedback que recibe. Haciendo por tanto que seguir en este espacio sea algo a tener en cuenta. Entonces os preguntaréis: ¿por qué no seguirás?

La decisión

Pues por un motivo simple: empiezo a no tener tiempo para poder gestionar dos cuentas en esa web. Sí, además de la cuenta donde comparto las entradas de mi bitácora personal, Capitana Podcast tiene su perfil propio. Esto sucede porque en el momento que decidí profundizar en los podcast existía la figura de blogs / webs comerciales. Y decidí que este proyecto tenía más el perfil de esta etiqueta, así que le creé un usuario.

Luego nació Aloha Onda y me terminó de convencer. Pues no veía correcto difundir las entradas de la plataforma con mi nombre. Hay más podcasters publicando y no quería que se sintieran mal al pensar que quería adueñarme de sus episodios. Así que vi correcto que esas entradas fueran difundidas por Capitana Podcast.

Pero tener que entrar y salir para gestionar las dos cuentas, es una acción que se me hace muy pesada. Y aunque he intentado parchear la situación teniendo las cuentas en diferentes dispositivos, no me ha terminado de convencer. Y es por eso que después de unos meses de análisis, he decidido mantener en ese espacio la cuenta de Capitana Podcast.

Este blog…

Así que resumiendo: seguiré publicando en Bloguers.net los episodios de mis podcast y las novedades en Capitana Podcast y/o Aloha Onda. En el apartado de sharemarket, en esa cuenta podréis seguir enviando y os aceptaré con mucho gusto estos intercambios.

Pero la cuenta de Hedwig no la voy a utilizar más. Por ello a partir de mayo desactivaré la opción de recibir peticiones en el sharemarket de esta cuenta. Y lo más importante que quiero que quede claro: no compartir las entradas en Bloguers.net no quiere decir que deje de publicar en mi bitácora personal. Va a seguir exactamente igual y salvo fuerzas mayores, publicaré una entrada a la semana.

Por ello si utilizáis Bloguers.net para saber si he publicado una nueva entrada, os animo a seguir este blog directamente. O si tenéis Twitter: estad atentos a mi cuenta. Ya que seguiré publicando los enlaces en esa red social.

Cuando un día pierde la magia…

Hola a todas y todos. En tres días será una fecha muy importante para la zona que vivo: Sant Jordi. Es la festividad que más se celebra en la ciudad y que la transforma totalmente. Por eso siempre ha sido mi día favorito del año, pero tengo que reconocer que desde hace un tiempo ha perdido la magia.

Vivir la fiesta del libro desde dentro

Por si alguien no lo sabe, el 23 de abril se celebra Sant Jordi. Es un día donde Barcelona se llena de flores y libros. Se ha ido popularizando a lo largo de los años y coincidiendo con el fallecimiento de William Shakespeare y Miguel de Cervantes en ese día (o cercano, ya que Cervantes tiene su polémica), a nivel mundial ya está considerado como el día del libro.

Y es un evento que he podido vivir en todas sus fases. Como asistente visitando las paradas o cuando un escritor que siguiera estuviera firmando ese día ejemplares. Y en tres ocasiones por motivo de mi libro Universo Agapornis, he podido formar parte de ese día de una forma más activa. Ya que decidí estar en uno de esos puestos con mi libro.

Esta última experiencia fue muy enriquecedora. Ya que pude sentir el cariño y poder llegar a lectores que de otra manera no hubiera podido acceder. Además también desvirtualicé a muchos amigos y amigas. Pero como todo, también tuvo su parte oscura.

Al ser una escritora autopublicada, ese tipo de eventos tocan financiarlos una misma. Y aunque como digo emotivamente llena, económicamente es una experiencia que no compensa. Pues como máximo puedes aspirar a cubrir los gastos de la parada y las comidas a realizar si es una presencia de todo el día. Aunque esto no es lo peor.

Lo peor es el trato que se recibe por parte del ayuntamiento. Entiendo que haya un control porque con lo que cuesta tener un espacio ese día, los que ponen una mesa por libre pues nos afecta a los que vamos legalmente. Pero últimamente los controles han sido muy rigurosas y un trato que no me ha gustado nada. Y es tal el desencanto que tomé la decisión de no repetir.

Ser consciente

Pero también hay otro hecho que se aprende de vivir los eventos desde dentro. Y es que ves la dificultad y el trabajo que tiene detrás. En mi caso siempre trato a todo el mundo con respeto, pero como todos puedo tener alguna situación que juzgo. Ahora mismo después de haber realizado esta actividad, a todo el que decide estar ese día en un puesto, tiene mi admiración.

Porque es un evento al aire libre, donde la gran mayoría de puestos no tiene toldos y se hace verdaderamente duro. Ya sea con lluvia o con sol, consume mucha energía. Y es por ello que os pediría que si vais a pasear por las calles de Barcelona ese día, tratéis a las personas que os topéis en cada parada con respeto y cariño.

Y para finalizar esta entrada, os comento que en el podcast de Lectores Curioses vamos a publicar un nuevo episodio para celebrar el día del libro el 23 de abril. En él pasaran autores compartiendo sus experiencias con lectores y también hablaremos de Sant Jordi. Así que si queréis profundizar más, os animo a escucharnos.

Flores Sant Jordi

La experiencia es para valorarla

Muy buenas a todas y todos. Esta semana he decidido reflexionar sobre la experiencia. Un elemento que laboralmente se valora y puede ser un elemento peliagudo. Porque en muchos puestos piden tener experiencia para acceder, pero pocas empresas permiten adquirirla. Pero que en los terrenos de conocimiento o de la vida, se menosprecia. En esta ocasión el foco lo vamos a tener en este segundo supuesto.

Aprende de los errores ajenos

Donde más he visto menospreciar la experiencia es en el sector animalista. Es muy frecuente considerar a una persona no apta por su pasado. Situación que veo errónea porque precisamente ese bagaje hace que pueda ser una voz autorizada. Y es que llegar a ser experto o líder de una materia, lo conseguimos a base de cometer errores.

Así que entiendo perfectamente que un profesional que ha trabajado en zoológicos, sea la mejor persona para gestionar el cuidado de la fauna en su hábitat. En especial donde siempre veo que se intenta desacreditar son los responsables que han trabajado con cetáceos en cautividad.

Muchos no paran de recordar el pasado de esa persona. Y diciendo que por ello no es creíble que ahora defienda totalmente lo contrario. Para mi en cambio, creo que es el más cualificado. ¿Por qué?

Pues por un hecho muy sencillo: ha estado en primera línea y sabe los problemas reales que existen en ese ámbito. Y demuestran ser personas abiertas, capaces de aprender y subsanar los errores que han cometido. Tener esa capacidad es muy sana y aunque puede que tengan malestar emocional por algunas situaciones, son de los mejores maestros que podemos tener. Y aprender escuchando estas experiencias, nos permite que por nuestra parte se realicen menos errores. E incluso me atrevería a decir que son errores más ligeros.

Vivencia como arma

Pero como siempre: no solemos utilizar los elementos para progresar. En el caso de la experiencia me preocupa que frecuentemente usamos estos conocimiento como un arma para arrojarlos a la persona que decide compartir este recurso cuando nos interese.

Esto lo descubrí en mis propias carnes cuando me dediqué a la consultoría de animales exóticos. Al ser un sector no desarrollado y nuevo, había poca información. Así que las dudas y problemas eran muy frecuentes. Y sí, yo no fui la excepción y realicé muchos errores. Al haber como afectados seres vivos, es algo que duele el triple y por ello abrí la consultoría. Buscando que si compartiendo mi experiencia podía hacer que otros animales no sufrieran lo que los míos, valdría la pena.

Pero lo que conseguí fue algo muy diferente. Por un lado quién quería seguir la corriente del momento, justificaba que no podía hablar porque había seguido ese camino. Otros sí escuchaban, pero de nuevo cuando llegaba un momento que la asesoría iba por otro camino del que esperaban, utilizaban esos conocimientos para atacar. Los peores por detrás, ya que lo utilizaban como pretexto para empezar con otra persona del sector.

Este fue el motivo por el cuál huí de ese ambiente y tomé la firme decisión de no abrir esa puerta nunca más. Sé que muchos no lo entendieron y consideran que es una actitud cobarde. Argumentando que al faltar esa voz alternativa, hace que las malas praxis sigan. Sin embargo yo no siento esto.

Perdemos todos

Estuve cinco años sin que mi experiencia fuera valorada, y tengo muy claro que de seguir la situación sería la misma. Cerrar ese ciclo fue un respiro necesario porque encima en el terreno de las asesorías (no solo animalistas, en las tecnológicas o de empresa veo los mismos problemas) ocurre que tienes que dar mucho. Porque no solo es resolver la duda u orientar, si no que muchas personas toman esa figura como confidente.

Y quizás otras personas pueden cortar, pero a mí sin conocer el perfil de la persona que decide preguntar me da mucho apuro poner límites. Ya que no me gustaría saber que por esa gestión, aparezcan situaciones que se podrían haber evitado con más tacto.

Pero sí les doy la razón en una cosa a los que no me entendieron: esta tendencia que las personas con experiencia sean apartadas, hace que perdamos todos. Muchos conocimientos se están perdiendo y en especial, estoy pensando en los que transmitían las personas más mayores.

Ahora mismo en según que situación de faltar la tecnología, tendríamos muchos problemas. Ya que técnicas o costumbres que la humanidad ha realizado anteriormente y se han pasado oralmente y con la experiencia, las hemos perdido.

Y es por eso que esta semana he querido reflexionar sobre la experiencia, porque me gustaría animar a empezar a valorar los conocimientos del resto y que los podamos utilizar para construir a nuestro favor. Que luego no lamentemos no haber prestado más atención de lo que nos estaban contando y al no estar esas personas, ya no tenga solución. Perdiendo ese conocimiento para siempre.

Horizontes. O tu mundo cuando desaparecen

Muy buenas a toda la gente chachi que decida pasarse por este humilde rinconcito cibernético. No sé si seré la única, pero este mes de marzo que nos acaba de dejar, en mi caso ha sido muy reflexivo. De analizar hechos, situaciones de la actualidad. ¿El motivo? Ya me empieza a cansar ciertos bucles o toxicidad en algunas parcelas y… por ello me he querido plantear: ¿qué está sucediendo al personal? Y creo haber encontrado una respuesta que me apetece compartir con todos vosotros.

El ser humano es un animal de metas

Una de las conductas que veo que está arraigada en las personas, es la obsesión de crear horizontes. Da igual que sea a corto o largo plazo: nace de todos una necesidad de planificación. Es un hecho que siempre he visto y que debo decir que he envidiado de quién lo puede hacer. Porque sí, lo confieso: nunca he sido capaz de poder crear metas y objetivos.

Incluso os comparto que las pocas veces que me he esforzado en realizar esa organización, se me ha caído como un castillo de naipes. La última y que ha hecho que decidiera renunciar a esta filosofía fue que en cuando llegara una celebración, iría a un restaurante e invitaría. Bien, llego este momento y… hacía un día que habían cerrado sus puertas.

Desde esa experiencia vivo bastante al día. Solo me preocupo de si hay algo importante en alguna hora del día que empiezo, y lo demás lo voy realizando sobre la marcha y sin poner ninguna expectativa. Puede que alguno de vosotros crea que es aburrido o soso, pero desde que sigo esta doctrina tengo mucha paz. Y me da que si este periodo de pandemia lo gestiono de una forma sana es gracias a esto. Ya que no juego al peligroso recurso de ponerse horizontes de hitos.

Frustración al no llegar lo esperado

Y es que lo que me ha demostrado ese tipo de planificación es que si no llega lo que desear, el castañazo de realidad es muy doloroso. He visto personas que admiro poner mucho esfuerzo y sacrificio para que al final las expectativas no se cumplan. Y que en ese momento el hundimiento sea tal, que cuesta mucho conseguir reflotarlos.

Pues bien, este hecho que estoy contando lo veo diariamente en las redes sociales y en las conversaciones que entablo. Absolutamente todo el mundo está formando horizontes que difícilmente se van a poder llevar. Porque encima en estos tiempos ocurre un hecho: casi todo son factores externos.

Da igual que cumplas las normas, que sigas los consejos de los “expertos”, que intentes planificar actividades o situaciones con las pautas del momento. Todo lo que se piense, hay más elementos externos que no podemos gestionar y que viendo la dinámica, muy posiblemente nos tiren por tierra lo que andemos anhelando. Y llegue la frustración que ya estoy observando que muchos no pueden con ella.

Hakuna Matata

No quiero entrar en ese círculo que veo que muchos ya están, y por eso si ya vivía una forma de plantearme la vida como Timón y Pumba, en este año que llevamos la aplico aún con más intensidad. Hasta el punto que elementos importantes y que mi antiguo yo no pasaría, me ha tocado empezar a trabajar en limar.

Así que si un día no puedo grabar o en alguna actividad toca suspender o cambiar algún aspecto: lo realizo. No fuerzo nada y he decidido empezar a plantearme en pensar que quizás no era el momento. O que simplemente era una mala idea y que no se realice es el camino correcto.

También he decidido vivir el momento. La actividad que toca en ese momento y con las personas que me acompañen. Sin pensar en “cómo hubiera sido si…” o “qué aburrido. En otra circunstancia podría estar de viaje“. Si ahora toca y tengo facilidad en un ocio más casero, lo voy a disfrutar con toda la energía.

Y es que prefiero poder decir que toda mi vida la he disfrutado. Y no pertenecer al club de los que luego se arrepienten porque el tiempo ha transcurrido y sienten que la vida se les ha escapado de las manos.

El camino de un buen blogger

Hola de nuevo. En el escrito de la semana pasada, terminé hablando de caminos y eso me encendió la bombilla para tratar una nueva cuestión con todos vosotros: ¿cuál es el camino correcto de un creador / divulgador?

Aviso que no tengo la panacea perfecta para esta cuestión. Pero sí creo que es importante que cada día realicemos unos pequeños pasos de análisis para evitar llegar al colapso.

Tómatelo como un hobby

Este punto ya lo he tratado en múltiples ocasiones por aquí. Pero sigo viendo que la gran mayoría de mis contactos que publican material en el ciberespacio, sigue cometiendo. Con lo que me animo a recordar que lo que hace atractiva esta actividad es que nos llena dedicar una parte de nuestro tiempo en crear, difundir y recibir interacción. Esta última parte no lo neguemos que absolutamente todos la anhelamos.

Pero cuando llega la obligación, todo esto desaparece. Y es un error que tenemos que empezar a subsanar si no queremos hacernos daño. Sé que es una cuestión difícil porque innatamente lo tenemos incorporado. Pero por eso comento que es correcto analizar y preguntarnos cada día: ¿por qué quiero realizar una publicación hoy?

Si la respuesta es “porque toca, la están esperando y voy a perder seguidores si hoy no publico nada“… te estás desviando del camino sano. Es un indicativo que algo empieza a no ir como debería, con lo que respira e incluso móntate una actividad alternativa.

Como os digo, nadie se escapa a pasar por esta fase. En mi caso cuando ocurre, me tomo unas vacaciones de esa actividad y aprovecho para realizar alguna tarea de la lista de pendientes que siempre se queda atrasada. O simplemente descanso y dejo que la mente fluya en sus pensamientos.

Las métricas no son la prioridad

El siguiente aspecto está relacionado en cierta parte con lo ya descrito. Y es que la obsesión por las estadísticas nace del pensamiento de tomarse la actividad creativa como un trabajo que necesita recibir resultados.

Pero como ya he dicho: es una actividad que debemos hacer por nuestro bienestar. Por lo tanto la única persona que debe estar satisfecha con esa acción, somos nosotros.

Sí, da igual que te haya leído una persona, cien o millones. Lo importante es que cuando le das a compartir o publicar, te sientas bien. Y es que la obsesión de hacer exclusivamente caso a los números, siempre lleva a la infelicidad.

Esa lección la aprendí en YouTube. Tanto por comentarios como estadísticas, me quedó muy claro que los materiales que más consumen o fomenta ese espacio a mí no me hace feliz. Sentí una oscuridad y malestar que no me apetece nada repetir.

Obviamente no estoy diciendo que ignoremos los datos. Bien utilizados nos aportan información valiosa y que puede ahorrarnos tiempo en experimentos incorrectos. A mí por ejemplo me ha servido mucho en Instagram porque es una red social que sí importa el momento del día que publicas. Así que si tengo algo entre manos divertido y que quiero que un porcentaje alto de mi círculo lo disfrute, sé cuando tengo que pasar por ahí.

Pero sí creo que actitudes de estar midiendo diariamente las visitas que recibe nuestro proyecto o si incluso superamos al que consideramos como nuestro rival… es la conducta tóxica que debemos de despojarnos.

Una buena historia, tiene su tiempo

Y llegamos ya al punto importante: una actividad frenética, obligada y que se rige por la dictadura de los datos nos resta tiempo en lo más valioso. El tiempo en poder desarrollar materiales de calidad e innovadores.

Cuando en el primer punto he compartido que cuando me agobio por los tiempos dedico el tiempo a dejar que mi mente pueda reflexionar, me refería exactamente a este aspecto. Y nunca me ha fallado que en estos periodos de introspección hayan sido muy productivos. Siempre he tenido la revelación de un texto que merecía la pena ponerse a trabajar en él, un tema interesante para un podcast o alguna nueva iniciativa.

Es algo tan necesario, que en las partes más creativas como la composición musical o los escritores, lo vemos habitualmente. Estos compañeros siempre necesitan de un tiempo para innovar, encontrar esa chispa que haga que brote un nuevo material.

Algunos tienen más rapidez y tienen un ritmo la verdad que muy elevado. Pero o son perfiles ya muy experimentados, o seamos sinceros: no le ponen el alma completamente y son por tanto, un producto decente. Que podría haber brillado mucho más si se le hubiera dado tiempo en madurar.

Respétate

Aunque lo principal en toda actividad es que te respetes. Incluso aunque estemos hablando proyectos que sí tengan visión de empresa, estos pilares deben cumplirlos. Porque si tienes alguna sensación incorrecta, por más que pongas trabajo solo vas a cosechar frustración.

Eso lo tengo muy claro con Aloha Onda. Que aunque le tengo mucho cariño y tenemos una idea que pueda ser un medio económico, si tenemos que bajar el ritmo o realizar descansos, lo hacemos. Porque primero somos las personas y nuestras vidas. Y no un contador que encima puede ser manipulado o funcionar incorrectamente.