Quiero darme de baja. ¿Me dejas?

Uno de los puntos que los usuarios van tomando consciencia es la protección de sus datos. Algún despistado veo en las redes sociales, pero sí van apareciendo artículos y veo un uso más respetuosos que por ejemplo en 2014. Pero he vivido una situación la semana pasada con algunas ecommerce que me gustaría compartir.

La trampa del RGPD

El tema es que con la tan polémica nueva norma RGPD que ha revolucionado el apartado de los comentarios y gestión de datos personales, se creó la falsa idea que darse de baja o que desaparezcan comentarios sería más fácil. Y no es el caso.

El primer obstáculo ha sido que las newsletters o suscripciones se debían de volver a aceptar. ¿Qué hicieron muchas webs? Girar la norma. Informaban de la normativa y decían que si querías dejar de recibir los mails, tenías que ponerte en contacto con ellos. Y es que renunciar a nuestros datos cuesta. Así que si muchos usuarios pensaron que era su libertad y pasaron de leer las notificaciones, tuvieron el desagradable descubrimiento que seguirían esos correos.

En mi caso sí revisé y dejé lo que quería y lo que no, me dí de baja. Pero el tiempo pasa y lo que en un momento te servía, ya no. Así que harta de recibir ciertos correos que siempre se van a la papelera, me decidí a darme de baja de algunos espacios. Y ahí me llevé mi sorpresa particular.

La ocultación

Como leéis. Me parece vergonzoso que esta ley sea de transparencia y nos haya dado miles de quebraderos (y disgustos. Que hubo que luchar para modificaciones y que algunos elementos no se vieran afectados), para que lo que nos vendieron no se esté cumpliendo.

Me he querido dar de baja de cuatro tiendas online. Y de una además de su newsletter. Y es vergonzoso que no se veía en ningún sitio cómo darme de baja. La opción no existe manualmente. Y si visitamos la sección legalidad y política del sitio, no deja claro el proceder para darnos de baja. Cosa que esta norma dejaba claro que se debía tener.

La solución

Por suerte soy una chica con recursos y decidí utilizar los formularios de contacto y los correos. La respuesta ha sido rápida de tres. Una sigo a día de hoy esperando respuesta y la de newsletter como solo era eso, sí tenía la opción por enlace del correo. Aunque tengo la anécdota que he tardado dos días en que el sistema recogiera la actualización.

Para los que tengáis webs del estilo: sé que por facturación y temas legales algunos datos se tendrán que guardar. Pero en estos casos llevo más años de los que dice la legislación sin usar las plataformas ni que emitan facturas a mi nombre, con lo que las excusas o cortapisas para esta acción en mi caso no se cumple. Y de existir, tengo el derecho que los datos no vinculados a contabilidad dejen de estar en sus sistemas por esta nueva legislación de RGPD.

Conclusión

Con esta experiencia me ha quedado claro que: darse de baja depende de la buena voluntad del administrador. Es cierto que hay vías legales, pero sigue siendo farragoso y aún hay webs que esconden o dificultan los pasos.

Hecho que me parece injusto porque a los bloggers nos han cosido y perjudicado nuestra actividad. Y por ello no he podido dejar pasar la oportunidad de plasmarlo por si algún despistado sigue dando sus datos, decirle que tenga cuidado porque después cuesta mucho deshacer estas acciones.

¿Comentarios? No, gracias. La triste realidad

Siempre he intentado comentar todo lo posible para mostrar a los compañeros que se leen / ven / escuchan sus materiales. Es un feedback que me consta que agradecemos un montón y que en momentos duros como bien dice Katty de La Pluma Azul de KATTY: pueden salvar vidas. Y es por eso que la tendencia que estoy experimentando este año me tiene muy triste: el bloqueo de los comentarios.

Casos especiales

Antes de que en los comentarios empiecen las justificaciones: me consta que hay proyectos delicados y que la moderación de comentarios es obligatorio. Al tocar a veces temas que las marcas / empresas están afectadas, ofrecer ciertos datos puede ser información delicada que no es correcto que quede expuesta.

O incluso algunos comentarios que pueden considerarse como calumnias, nos salpique. Y es que aunque lo diga otra persona que no seamos nosotros, al ser los dueños del espacio donde se realizan, nos afecte y nos pueden perseguir legalmente. Eso lo aprendí muy bien en mi etapa de administradora de foros y por eso si tenéis espacios de este estilo: no os toméis esta entrada como ataque. Porque no es el perfil que vengo a compartir.

El miedo a la opinión

Si no que lo que me preocupa es el pavor que muestran muchos compañeros a los comentarios. Me resulta muy triste que algunos compañeros en Twitter tengan que pasar etapas en candado por el ataque constante que reciben. O en los blogs y podcast al mandar un comentario, observar la coletilla que será visible tras la aprobación.

Esto me demuestra que el mundo va muy mal. Porque estas personas no deberían de tener miedo a la opinión de otros. Es más, deberían de estar ansiosos por ver incrementar en sus materiales el feedback con sus lectores / oyentes.

Y la situación es muy preocupante porque estoy empezando a ver personas que directamente bloquean la sección de comentarios. Algo que me parece imperdonable porque los blogs y los podcast lo bonito que han tenido es la creación de comunidad. Para tener un canal unidireccional ya tenemos los medios de toda la vida.

Intereses comerciales

Aunque también hay otro fenómeno que para mí es el peor: nos hemos vendido al consumismo. Y es que son rincones que si han conquistado es por la cercanía y el toque amateur que siempre hemos despertado.

Pero ahora al profesionalizar la actividad, no nos interesan los comentarios negativos. Fue un fenómeno que observé hace unos meses cuando aún estaba en las chicas del globo. En ese perfil se quiso participar en Menéame y hubo algunas personas que no querían ser difundidas en ese espacio. Muchas respondieron bien, pero hubo un caso muy agresivo. Y era precisamente porque al ser una red social peculiar, no quería recibir comentarios críticos al ser un blog profesional.

Y lo siento pero si tenemos un perfil de ese estilo: me parece una incoherencia actuar de esta manera. Porque lo que los lectores buscan de nuestro espacio es veracidad para poder tomar decisiones correctas. Así que si nosotros tenemos una entrada patrocinada o compartimos una experiencia personal, si alguien ha vivido lo contrario o quiere manifestarse, debemos aceptar que aparezcan esos comentarios. Porque no es algo negativo: es positivo para el blogger porque el lector podrá analizar bien la situación y tomar sus propias decisiones.

Los comentarios son positivos

Soy consciente que algunos hacen daño. Incluso puede sorprender lo que voy a decir, pero los que suelen afectar más son los “excelente entrada” o que suelten alguna pregunta que estaba resuelta con la entrada. Porque demuestran que simplemente es un comentario para posicionar el perfil y que no ha interesado nuestro post.

Pero os diré que al menos con los podcast: sirven para posicionar. Con las trampas en descargas o incluso los “me gusta”, en las plataformas que permiten los comentarios veo que los algoritmos de posicionar premian mucho la interacción en los audios.

Así que aunque a nuestro ego le pueda doler, intentemos mirar el lado positivo e incluso esas interacciones no son estériles. Si no que nos ayudan también a nosotros a tener más visibilidad. Con lo que no cerremos la opción de que los seguidores puedan comentarnos.

Simplemente la cuestión es seleccionar si queremos responderlos o mejor dejarlos sin esa acción. Porque recordad: dejar visibles esos comentarios muestran cómo son esas personas al resto de seguidores. Y puede que muchos que estuvieran engañados, se les caiga la venda y les ayudemos a no caer en errores.

Grupos de Bloguers.net

Tanto en Marveliana Tecnóloga como en este blog ya os he hablado de la plataforma para bloggers: Bloguers.net. Es un sitio increíble, que me ha permitido conocer a grandes compañeros y con muchos ya puedo denominarlos amigos. Pero como en todos los espacios: se van cumpliendo ciclos.

Muchos de los pequeños proyectos que empiezan compartiendo y queriendo conectar con todo el mundo, se vuelven egoístas en cuando tienen ya una visibilidad aceptable. Haciendo que te quedes colgado porque los intercambios que antes podías hacer con total tranquilidad, se te cierran las puertas. Y…. ¿cómo puedes solucionar y remontar de una situación del estilo? Pues de forma muy fácil: visitando la sección de grupos.

Los grandes desconocidos

Es una opción que la plataforma no promociona mucho y por eso pasa inadvertida para muchos compañeros. Pero os puedo decir que es muy útil. La idea original es agruparse por temáticas. Por ejemplo los compañeros del OrigiReto han creado su propio grupo para compartir los relatos que participan en él. De esa manera no se lo pierden y pueden votar y hacer shares entre ellos. Y los lectores que nos gusta el reto y lo seguimos, también nos facilitan el trabajo.

Y como se entiende que la naturaleza de los grupos puede ser diferente, hay permisos varios. Por ejemplo el que he mencionado para acceder al grupo debes ser aceptado por el moderador. Que ya os aviso que no lo pidáis porque solo son los participantes del reto.

Hay grupos privados. Donde solo si te invitan puedes ver y acceder. Y la gran mayoría son grupos públicos. Cualquiera puede solicitar formar parte. Uno de esta categoría es de mi propiedad: Que la Fuerza nos acompañe.

¿Por qué he creado un grupo?

Más porque hay miles como ya he mencionado. La respuesta es sencilla: no quería un espacio de temática. Si no que me apetecía poder tener un rincón donde todas las personas que nos estamos encontrando con rechazadores de peticiones de sharemarket o que no hay manera que nos voten nuestras entradas para que lleguen a la portada, tuviéramos un lugar donde refugiarnos y conseguir estas metas. Y es precisamente por este motivo que decidí ponerle este título.

A continuación os voy a explicar la normativa de este grupo, cómo sumaros a él y lo más importante: cómo incluir vuestras entradas en él.

Normativa “Que la Fuerza nos acompañe”

En la descripción veréis el proposito por el cuál fue creado. Pero ha sido todo un éxito y teniendo ya 54 participantes, me veo en la obligación de que sea algo más flexible. Y por eso aquí tenéis esta pequeña normativa o mejor dicho: pautas de comportamiento.

  • Si se publica una entrada tuya en el grupo, vota al menos dos compañeros. Soy consciente que hay periodos de vacaciones, semanas difíciles con imprevistos… de ahí que no es obligado votar absolutamente todo. Pero si publicas en Bloguers y ponemos en el grupo tu entrada y con la ayuda de los compañeros llegas a la portada: devuelve el favor. Escoger dos proyectos que aún no hayan llegado a la portada y darle vuestro voto solo os robará un par de minutos. Y así conseguimos todos llegar a esa ansiada meta.
  • Acepta los sharemarket que te envíen. Puede que me vengáis diciendo que ciertas temáticas no os gustan o que es una función que por la estrategia actual no queréis utilizar. Me parece perfecto. Peroooo…. configurad (o deshabilitad) correctamente para que los compañeros no pierdan el tiempo enviando shares inútiles. Os recuerdo que solo podemos pedir 20 intercambios de enlaces de golpe, con lo que se puede perder propuestas potenciales. Con esto por si no sabéis hacerlo las tres primeras veces se perdonarán. Pero la cuarta si se suma que comprobamos que no votáis a nadie, lamentablemente habrá que expulsar a ese usuario.

Cómo acceder a un grupo

Podéis visitar la sección de grupos para comprobar los espacios existentes. Si alguno os gusta, pinchad el título y os cargará el grupo en cuestión. Si tiene una imagen identificativa, justo debajo de esta os saldrá un botón que ponga: “Únete al grupo”. Le dáis y ya formaréis parte. En el caso de necesitar permisos para acceder, ese botón os aparecerá como “Solicitar unirse”.

Si no os salen estos botones, puede que no tengáis la sesión iniciada en Bloguers o que hayáis accedido al tope de 10 grupos. Así que si os interesa mucho participar en uno, tendréis que borraros antes de otro.

También os dejo el enlace del grupo que gestiono por si os queréis unir. Y una captura para que lo podáis identificar. El botón que a mí me sale como “Editar”, es donde os saldrá para uniros vosotros.

Grupo Bloguers: Que la Fuerza nos acompañe

Incluir entradas en un grupo

Una vez que somos miembros de un grupo, podremos incluir entradas en él. En cada publicación de Bloguers hay varios iconos. Tenemos por ejemplo las flechas en círculo y que tienen fondo azul para las peticiones de sharemarket. Pues en ese menú veremos la silueta de tres figuras. Estilo para los veteranos al icono del mítico MSN Messenger.

Si pinchamos nos saldrá un menú con todos los grupos que pertenecemos. Seleccionamos dónde queremos incluir y…. ¡listo! Nos enviará al grupo y podremos observar que ya estará ese material en ese espacio.

Como agregar una entrada en Bloguers

Finalizando

Como veis son útiles, podemos utilizarlos para muchas funciones y manejarse con ellos es sencillo. Con esto informaros que en mi espacio Que la Fuerza nos acompañe iré revisando cada dos días si habéis publicado y ponerlos en ese espacio. Pero como somos 54 si me ayudáis publicando los vuestros… os lo agradeceré infinitamente.

Y ahora sí lo puedo decir: ¡ya no tenéis excusa para no usar este rincón desconocido de Bloguers!

P.D. Nueva aclaración visto que hay algún mal entendido. La encontráis en forma de hilo en Twitter. ¡Espero que ya sí se entienda el fin de mi grupo!

Tómate un tiempo en conocer a tu audiencia

Este año veo que muchas personas os habéis lanzado a participar más activamente en las redes sociales. Es algo que celebro porque limpiáis las redes sociales de los sectores tóxicos y la verdad que espacios como Twitter merecen mucho la pena participar. Pero sí observo algunos detalles que me preocupan y por eso los voy a analizar en esta entrada.

No abuses de los mensajes privados

En redes sociales como Instagram se ha instaurado que los comentarios se realizan por mensajería privada (DM o en castellano, MD). Incluso muchos han aprendido que es un canal de ligoteo. Es por este hecho que muchos nos hemos alejado de ese espacio y lo utilizamos de forma muy ocasional. Y nos hemos refugiado en otras redes sociales.

Es por eso que por ejemplo atacar en Twitter nada más seguir (o descubrir esa cuenta si permite DM sin tener que seguirla) es una táctica muy negativa. Y que producimos a la persona que abordamos una mala imagen.

Y es que en Twitter si alguien hace esa praxis es porque quiere algo. Ya sea porque es un usuario de IG y quiere ligar, o sientes que te hace perder el tiempo porque quiere conseguir un acercamiento para lanzarte su mensaje spammer. Yo es por eso que aunque soy bruta, corto de raíz y dejo claro que si quieren que haga RT a alguna publicación o quieren otra cosa (por ejemplo que les vote en un concurso que anden metidos), que lo digan. Así me dejan tranquila porque las redes en mi caso la parte privada la tomo como trabajo. Y la amistad si tiene que surgir es de hablar y comentar en las publicaciones en abierto.

Descubre la actividad de esa persona

Otro error que veo frecuentemente en este perfil de usuarios es no conocer a la persona que escribes. Entiendo que en redes sociales no nos conocemos totalmente, pero sí que podemos saber el perfil y las publicaciones que realiza esa persona.

Os aseguro que queda fatal que me pregunten que cuánto llevo en una red social si tengo puesto que sean públicos esos datos. Demuestra lo dicho con los mensajes directos: que no tiene ningún interés en mi persona y que está intentando romper el hielo para colarte el producto o favor de turno.

Así que por favor: al menos tómate 10 minutos en ver su actividad e intenta encontrar publicado un tweet propio antes de ponerte en contacto. O de ser un creativo con un espacio propio, visítalo. No digo de leer todas las entradas o consumir sus materiales, pero con fragmentos ya tienes una información suficiente que te hará entrar con buen pie.

No conviertas este primer contacto en un interrogatorio

Es la base y el tercer pilar a cuidar. La gente no nos gusta ser interrogada, así que si en un contacto con una pregunta recibes una contestación por educación pero ves que no sigue ni da pie: déjalo tranquilo.

Como os he confesado, prefiero que llegue el mensaje spam o recibir un tocho que explique porque sentís la necesidad de poneros en contacto conmigo, a tener que aguantar un constante acoso de preguntas. Siento que es una vulneración a mi intimidad y a mi tiempo personal. Permíteme que te conozcas poco a poco y si el tiempo marca que esa información la tienes que tener, no lo dudes que habrá la ocasión perfecta y no violenta de contentar esta curiosidad.

Rompamos la manía de la inmediatez y volvamos a disfrutar la vida tranquilamente y pausadamente. Solo así se gestan las mejores amistades. Con esto me despido por hoy y recordad: tomaros unos minutos en conocer y estudiar con quién queréis conectar. De esta manera os ahorraréis sofocos innecesarios. O perder un contacto que podía ser interesante.

Analizar vs Opinión

Hace ya unas semanas que me ronda por la cabeza hacer esta entrada y aunque se me ha resistido por falta de tiempo, ha llegado su momento. Y es que en el crecimiento de blogs de análisis (sean libros, series, películas o tecnología) tengo una impresión que no para de venirme a la cabeza: un crítico necesita algo más que el placer de esa actividad.

Compartidores de pasión

Esta cuestión es la misma que cuando los profesionales dicen que hay intromisión. Por ejemplo que los periodistas vean los blogs de actualidad como enemigos. Así que los críticos de cultura entiendo también que nos vean igual y en cierta parte les entiendo.

Porque aunque por las redes sociales lo que nos han enseñado y potenciado son las emociones (hasta el punto que los medios tradicionales han adoptados estas tácticas y empiezan a no ser lo que tocaría), hay una actitud a tener presente cuando queremos ejercer la figura del crítico: la objetividad.

Fuera de ese parámetro realmente lo que hacemos es compartir una opinión de algo que nos apasiona. Y que decidimos dejarlo en abierto para que todo el que quiera conocerla pueda hacerlo. Y si se anima, crear un debate a partir de esa exposición inicial.

¿Está mal? Para nada. No voy por ahí. Hay grandes blogs con este perfil que me llenan y que sus impresiones me fascina conocer. Como por ejemplo Perdida en mis mundos. E incluso con Marveliana Tecnóloga entramos en esta categoría porque muchos de los podcast se sustentan en percepciones personales. También recogemos datos (más Zorzamoth que yo, lo reconozco), así que seríamos quizás el caso de estar en medio de las dos praxis.

Pero si no queréis entrar en esta categoría y sí queréis tener un espacio de crítica, me gustaría dar las impresiones o cómo trabajo cuando algún espacio me quiero acercar y tener esa etiqueta. Como podría ser en Instagram con los análisis de libros.

Estilo definido

Lo primero es detallar cómo queremos hacer los análisis. Por ejemplo en mi etapa de YouTube andaba inmersa en el tema de imprenta. Así que hacía mucho hincapié en analizar las obras en la calidad de publicación. Es algo que normalmente no solemos darle importante y creí que evaluar las obras y darles un punto extra si la editorial o autor se había molestado en cuidar esos detalles, merecían tener mención.

Otro enfoque puede ser en analizar la obra gramaticalmente. Ver los recursos literarios que nos ofrece. O el más común es el de la trama argumental. Todos son válidos pero si decidimos hacer un proyecto de crítica, debemos dejar claro dónde queremos hacer énfasis y mantenerlo en todos. No cambiar porque entonces a nuestros lectores les fallaremos en alguna ocasión.

En tecnología sería de prestaciones o estructura. No puede ser que si somos de Android hagamos más extensas y mostrando solo detalles positivos, y cuando son la competencia tirarlo por tierra al centrarnos en una crítica negativa.

Críticas equilibradas

Relacionando con lo que acabo de decir: tenemos que ser sinceros y plasmarlo. Por mucho que nos hayan contactado para una crítica, no deberíamos de ir solo con alabanzas. Lo mismo que no podemos ser crueles si algo no nos gusta. La crítica siempre debe tener un equilibrio para que la persona que decide informarse a través de nosotros, tenga todos los datos y pueda decidir si le interesa o no el producto / servicio presentado.

Este es verdaderamente a quienes tenemos que hablar. Incluso si alguna marca no le gusta, no deberíamos de contentarla. Sé que se pierden muchas oportunidades, pero la crítica es para el lector / espectador y a la larga nos compensarán estos sacrificios. Y sí: lo digo por experiencia propia.

Revisar los materiales con objetividad

Y el último punto: cuando usamos o disfrutamos de algún producto que queremos analizar, tenemos que dejar las emociones fuera. En función del estilo y enfoque que queramos destacar, recoger los materiales para ilustrar o cómo va a ser el texto. En los libros por ejemplo leo y ya estoy haciendo la reseña al mismo tiempo. Apuntando los puntos importantes que muestra la obra para no olvidarme.

Este punto es importante y el que en mi humilde opinión, diferencia la crítica de la opinión. Incluso aunque sea una crítica enfocada dando nuestro punto de vista.

Menéame. El elefante que no deja indiferente

Esta entrada hace ya unas semanas que me apetece realizarla. Con la llegada de la #ComunidadGlobera uno de los servicios que realizamos en LasChicasDelGlobo es compartir entradas en la web de Menéame. Y al estar cerca de la plataforma y ver su funcionamiento, me despertó la duda: ¿merece la pena estar en ella?

Qué es Menéame

Para los que no conozcáis este espacio, Menéame es una web donde pueden compartirse artículos y enlaces. Estos primeros se redactan en su web y son materiales propios. Se pueden poner imágenes, enlaces y todo lo que podemos hacer en una entrada de un blog.

Son los materiales que fomenta este espacio al ser elementos propios y que beneficia exclusivamente a la web. Los nuevos usuarios no podemos compartir de forma masiva y queda en nuestros perfiles. Pero no es negativo si no positivo. O al menos yo lo agradezco porque los usuarios que frecuentan esa web no son muy respetuosos.

Y la otra opción es que mediante enlaces, podemos compartir materiales externos. Al tener una comunidad extensa, para los creadores que compartan entradas de sus blogs es interesante porque pueden conseguir muchas visitas. Pero como no le interesa a Menéame, es una opción con trabas.

No puedes publicar tus enlaces

Aunque en las normas de la web dicen que se permite la práctica de publicar tus propios enlaces y que lo único que piden los administradores es que no tengamos una táctica spammer, la realidad no es así. Como publiques un enlace propio, te expones a que tu cuenta esté suspendida.

Usuarios tóxicos

Y es que la comunidad de ese lugar la forma gente muy tóxica. Lo vemos en los comentarios que suelen ser muy agresivos, pero lo terminamos de confirmar con la obsesión que tienen en marcar publicaciones como spam. O como ya se ha adelantado en el párrafo anterior: como vean que alguien tiene un blog y comparte un enlace suyo, no descansarán hasta conseguir que la cuenta quede como mínimo suspendida.

¿Merece la pena estar en ese espacio?

Es por todos estos datos que aunque sea tentador conseguir más visitas, honestamente yo no animaría a nadie a crearse una cuenta en ese lugar. Todo lo que publiques tendrá votos negativos que para subsanarlos pedirán que inviertas mucho tiempo en recuperar reputación. Y sí: puedes conseguir situar una o dos entradas con visitas, pero a la tercera ya estarás afectado.

Y además: ¿es público objetivo el que conseguiremos? Ya os digo que no. Porque es un hervidero de haters que solo entraran para criticar y justificar el voto negativo o el comentario malsonante que nos dejaran en la web del elefante naranja.

Así que creadores: os animo a participar en Bloguers.net. Un espacio más limpio y donde a los creadores nos permiten publicar nuestros enlaces libremente.

Ahora bien, si algún perfil como el que tenemos de LasChicasDelGlobo en Menéame publica un enlace vuestro: ¡no es nada malo! Al ser cuentas sin web y que publica variado, pueden librarse de esos perfiles tóxicos que buscan bloquear usuarios. Y aunque las estadísticas hagan pensar que no es un público objetivo a niveles generales, sí hay gente respetuosa que puede llegar a nosotros mediante esos enlaces al posicionarse bien en Google.

Porque como todo: hay dos caras de una misma moneda. Y tenemos que intentar quedarnos con la buena. Así que entrar en la plataforma como creador no es lo mejor, pero si nos dan ayuda desde ella… no la rechacemos y agradezcamos ese pequeño empujón.

LinkedIn, no te reconozco

Hacía bastantes semanas que no traía una entrada relacionada con la tecnología. Así que aprovechando una reflexión que me ronda desde hace unos días por la cabeza sobre LinkedIn, esta semana recuperamos esta sección que estaba un poco olvidada. Y es que hace días que siento que no encajo en LinkedIn. A los veteranos: ¿os pasa lo mismo?

Qué es LinkedIn

En el pasado si hacíais esta pregunta la respuesta era: una red social que compaginaba encontrar conocidos y poder enviar tus curriculums a las empresas. Se basaba en la idea de que todos estamos conectados y solo nos separaban seis contactos. Así que por ejemplo si querías conectar con el CEO de Twitter, tenías que tirar de un contacto tuyo que te dejara acceder a su círculo. De ese círculo saldría otra persona y así hasta un total de seis pasos como tope, llegarías al responsable de Twitter. Con esta filosofía dejaba claro que si querías conseguir trabajo en alguna empresa o sector concreto, podías conseguirlo. Pero esto ya no es así.

¿Por qué ha sucedido esto? Porque la red social empezó a cambiar el enfoque de toda su actividad. La fundamental es que antes solo podías mandar solicitudes de contacto a personas que realmente conocías. Así que esa filosofía se cumplía bastante bien.

El segundo aspecto era que las publicaciones que se compartían eran de carácter laboral. Ya fueran charlas que se hacían, noticias interesantes del sector que quisieras acceder o la gente publicaba ofertas de trabajo al faltarle algún perfil para realizar un proyecto concreto. Todo esto que comento se ha perdido.

Ahora podemos enviar peticiones a cualquiera. Incluso ya no se mira el perfil antes de darle al botón de invitación. Si no que como es importante tener al menos 500 contactos para tener visibilidad y “prestigio”, se trabaja en conseguir ciertas cifras. Dando igual a quién metes en tu lista de contactos.

Un Facebook cualquiera

Aunque lo que más me descoloca son las publicaciones que se realizan. Ya empiezo a tener actividades personales de hijos, juegos tontos típicos de Facebook o Twitter… y me hace plantearme: ¿merece la pena seguir en LinkedIn? La respuesta la podéis imaginar: empieza a no valer.

Llegan muchas solicitudes de contacto y mientras antes te alegrabas porque pensabas: “mira que bien, para alguien mi CV es interesante y quizás sale algo de trabajo”. Ahora solo ves a la cuenta spammer que quiere bombardearte con su actividad. O el perfil falso que busca timarte con alguna historia rara. Incluso ya están apareciendo el típico perfil de ligoteo asquerosete.

Por eso empiezo a rechazar solicitudes. Y es que… ¿para qué quiero que el marcador tenga 5.000 contactos si no me van a servir de nada? Por más que intentes hacer comunidad, hablar y conectar con esos contactos, nunca terminas de ver germinar una oferta laboral. E incluso aunque hay ofertas llamativas de trabajo, ni se molestan en informar que el proceso se ha cerrado o que al menos han leído tu candidatura. Es como si lo colocaran porque sí, pero realmente la oferta no existiera.

Y sinceramente para conectar como un Facebook, pues me quedo con el original. Un espacio donde realmente los materiales personales es donde deben estar. No en una red que se vende como contactos laborales.

Que no os engañen

El párrafo de conclusión lo quiero dedicar a que no os engañen y que no os vendan el LinkedIn como panacea. Es una herramienta más y puede ayudarnos a abrir puertas, pero para nada es la solución que algún orientador laboral está obsesionado en transmitir.

Incluso el Social Selling que es lo que ha imperado en ese espacio, habla que es un trabajo de años y de mucha dedicación para ver los frutos. Estar ahí y jugar a cuantos cocos tiene Juan, ya os digo que no os funcionará y teminaréis viéndolo como tiempo perdido.

Incluso os diré que ahora mismo Twitter vuelve a tener una vida sana en el aspecto de contactos laborables y oportunidades. Es en esa red social donde ando consiguiendo sorteos patrocinados e incluso veo que de verdad se puede mover bien una candidatura laboral. Aunque como en LinkedIn: hay que moverlo bien y con las personas correctas. Ninguna red social a lo loco nos dará los resultados que ansiamos.

Generaciones. No somos enemigos, si no aliados

Hace unos meses que siento la necesidad de expresar esta opinión. Pero siempre me freno porque mi mente se llena de miedos de no ser entendida, que quizás atraigo trolls innecesariamente… pero he decidido apartar esos miedos. Más porque he notado que ya sea de una visión u otra, varios estamos reflexionando sobre lo mismo.

Así que por empoderarme, quiero agradecer al blog Hijos, manual de experiencia por su entrada de las 7 Frases que no deberíamos decir a nuestros hijos adolescentes. Y también al blog La leyenda de Darwan que su entrada Discursos, la Luna, y el viaje a ninguna parte también, también me ha animado.

Volvamos a tender puentes

Una enfermedad que tiene nuestra sociedad desde hace bastantes décadas es menospreciar a las generaciones de las cuales no pertenecemos. Nunca se tiene en cuenta su opinión o incluso como bien dice Hijos, manual de experiencia hablando de las futuras: se les machaca de una manera que se puede destruir su autoestima. Todo esto ha creado varias problemáticas, aunque la que hoy me interesa es que se han roto los puentes entre los conocimientos de la experiencia y los jóvenes que por criarse con los cachivaches tecnológicos, controlan mejor el nuevo mundo digital que día a día crece.

Cada parte pondremos el acento y señalaremos los fallos del otro. Pero esta entrada no persigue eso. Si no mostrar las carencias que nuestra sociedad empieza a tener muy visibles. Los más mayores que no se integran en las nuevas comunicaciones sufren un aislamiento. Al no saber usar estos nuevos trastos, los dejamos de lado.

Mientras los jóvenes arrastramos un desconocimiento de la vida que nos produce dolor, tropiezos y tener una percepción que el futuro no existe para nosotros. Y que de estarlo, es muy oscuro. Es curioso como en conocimientos académicos somos de los mejores, pero delante de la vida somos un cero a la izquierda. Y una parte de ello es la ausencia de este tutoreo. Porque mucha universidad o cursos superiores, pero luego… ¿cómo entras en el terreno laboral? O… ¿empiezas a vivir si no te han contado nada de la economía familiar y obligaciones?

Lo reconozco sin tapujos: la primera vez que me tuve que enfrentar a la declaración de la renta pasé PAVOR. El máster que tuve que pasar fue horrible e incluso al final me tocó buscar ayuda de un profesional porque habían aspectos que mi mente era incapaz de asumir.

Todo esto no sucedería si esas generaciones olvidadas y que no conectamos, los escucháramos y nos siguieran. Incluso que volviera la figura del aprendiz. Porque aunque nos de miedo y ahora esté mal visto equivocarse: si no te arremangas y experimentas, no vas a saber realmente las cosas. Porque del papel a la práctica cambian muchos factores.

Los nini

Aunque por suerte la etiqueta que finalmente se ha instaurado para mi generación sea la de los millennials, lo cierto es que durante mucho tiempo nos acompañó ser ninis. Algo que a día de hoy me sigue indignando.

Esto viene a decir que “ni estudiamos, ni trabajamos”. Pero se utiliza de forma muy despectiva al transmitir que somos vagos. E incluso a los principios también se añadía a este término los fiesteros y quienes tenían malas costumbres. Algo que a mí me indigna que me incluyan porque no es cierto.

Y es que en mi caso terminé el bachiller. Es cierto que no cuajé en la universidad, pero he ido haciendo otras formaciones. Como por ejemplo la de auxiliar de veterinaria de exóticos. Y no descarto seguir ampliando conocimientos para intentar abrirme un camino laboral. También he tenido trabajos precarios, temporales y no paro de enviar CV a las empresas. Incluso aunque vea que sea una oferta no justa. Porque quiero avanzar y no me siento a gusto con que se me pueda decir que soy un “parásito”.

Tampoco voy a fiestas y no tengo ningún vicio malo. Soy responsable y colaboro en casa con las tareas. Y a pesar de esta situación frustrante: no tiro la toalla. Sigo conectando, haciendo actividades y conectar con más personas. Como podría ser el podcast, este blog y ahora cosillas que se están gestando de mi barrio. Así que… ¿de verdad soy un nini? Hago muchas cosas, aunque desgraciadamente no den ganancias para poderme mantener por mi misma.

No infravaloremos a nadie

Como final de este desahogo, me gustaría hacer una conclusión: empecemos a valorarnos. Como dice el blog La leyenda de Darwan, hay conocimientos muy útiles de las antiguas generaciones que nos podrían permitir avanzar. Es curioso que en la NASA los avances se hayan perdido y los nuevos ingenieros van a tener que estudiar algo que ya se había hecho. Y esto no sucedería si ambas generaciones siguieran unidas y disfrutando de ese conocimiento. Incluso me atrevo a decir que los avances serían mayores.

Y sí, un tirón de orejas a mi generación: no excluyamos a los mayores. Tengamos la paciencia de integrarlos, que aprendan a utilizar estos nuevos cachivaches… ayudarlos a fin de cuentas. Recuerdo cuando con mi abuelo le enseñé a utilizar el ordenador. La felicidad que tuvo por poder hacer sus propios escritos, calendarios, mandar las fotos que hacía con la cámara digital… son momentos que aún guardo con mucho cariño.

También si nos quejamos de las ofensas que recibimos con los ninis: no repitamos el patrón. Escuchemos a los más pequeños, hagamos que mantengan la autoestima alta y sigamos su crecimiento. Las tres partes si mantenemos esta comunicación nos beneficiaremos.

Vive para disfrutar. No para posturear

Con la llega de los influencer y más concretamente con los youtubers apareció un nuevo debate ético: se puede publicar cualquier cosa o… ¿deberían haber líneas rojas? Esta cuestión se planteó cuando algunos empezaron a ser padres y mostrar el día a día de sus hijos menores. Y viendo el uso que algunos usuarios hacen por ejemplo en sus perfiles personales de Facebook, la incertidumbre creció aún más.

En ese entonces me manifesté e incluso realizando esa reflexión vi mis puntos incorrectos. Así que quise ponerles solución. No tengo hijos y sí he cuidado siempre de no incluir en mi actividad en la red a amigos o familiares que no me hayan dado permiso. Incluso no soy de pregonar cuando realizo actividades privadas.

Pero sí que fallaba con mis aves. Las expuse de una manera que me ponía a la misma altura de esos padres que muestran cada dos minutos una foto o vídeo de sus hijos. Me di cuenta cuando realicé ese escrito y es por eso que hice un cambio radical a mi actividad. Y por eso con la nueva oleada de canales de YouTube que exponen a menores para fines económicos, ya puedo manifestarme abiertamente sin contradicciones.

Cansar a tu círculo

El primer factor negativo es que ser un influencer de los que no deja el móvil en ningún momento hace que quemes a tu círculo cercano. Incluso aunque sean también del gremio, es algo que nadie aguanta. Porque todos necesitamos descansar y disfrutar de la vida. No estar pensando en todo momento que estás en un reality.

Es por eso que no me extraña que los youtubers pioneros muchos han terminado peleados. O que no quieran ver al más activo porque saben que se presentará con la cámara y va a estar agobiando. También no me extraña que esos perfiles sentimentalmente hayan tenido problemas. Me pongo en la piel de la pareja en un día malo tener que aguantar al compañero con la camarita detrás… y ozú.

Creo que olvidamos que los que hemos permitido tener una presencia pública hemos sido nosotros. Pero no nuestro círculo. Así que es importante hablar, delimitar y consensuar. En mi caso por ejemplo grabo en momentos que estoy sola porque no tengo que cortar la actividad del resto de habitantes de mi hogar. Y en los eventos si voy acompañada grabo poco. Pidiendo puntualmente alguna foto o fragmento de vídeo si me apetece salir. Aunque suelo intentar ser yo la cámara y plasmar lo que veo más que posturear. Porque creo que es lo que de verdad os interesa a los que me seguís. Que para verme pues tenéis mis fotos de perfil de las redes sociales.

Vivir la vida

Es lo que más me preocupa: estamos tan obsesionados en conseguir fotos para subirlas a las redes sociales, que nos olvidamos de disfrutar. Porque aunque me digáis que ese vídeo o foto os permite recuperar el momento, no es verdad. Mientras estáis pendiente del dispositivo de grabar, perdéis muchísimos detalles. Lo veo mucho en los conciertos que por grabar no ves la animación del momento, el gesto de alguno de los músicos, que en el cielo pasa una nube curiosa…

Recuerdo que en un concierto que fui con amigas tomé conciencia. Todas con el teléfono y les comentaba detalles que había visto y me miraban raro porque por retransmitirlo en Instagram, se les había pasado desapercibido. Me niego a que me ocurra. De ahí que suelo hacer una o dos fotos para el recurso de recordar o compartirlo posteriormente si me apetece. Pero no voy a ser una esclava de difundir en el mismo minuto que suceden las cosas. Estoy en la actividad porque quiero disfrutar de la experiencia, no dar envidia.

Exponer al que no entiende

Como veis mi visión es general del problema. Pero me centraré en la cuestión de menores o incluso animales: no son consciente del riesgo de exposición. Primero que si queremos cierta escena, el repetir la secuencia puede provocar un estrés difícil de gestionar. No entendemos que es un capricho exclusivamente nuestro, que ellos no nos han pedido que les grabemos. Luego aparecerán comportamientos no queridos y serán ellos los malos. Cuando realmente somos nosotros los más despreciables por haberlos sometido y creado esas emociones.

Mientras que si hablamos de más mayores que sí empiezan a mostrar interés y poder manifestar el ser grabados, entramos en el terreno delicado de la exposición mediática en la red. Van a ser carne de cañón de haters, acosadores o perfiles más oscuros. Y es algo que nuestros jóvenes no están preparados para gestionar. Si los adultos nos duele y rompe, no podemos pedir a nuestros pequeños que no sientan lo mismo.

También algo que a nosotros nos hace gracia, puede ser vergonzoso cuando madure y le toque estar en la red. Ser el niño del meme o vídeo viral tampoco tiene que ser plato de buen gusto. Y es algo que ellos nuevamente no han pedido y que los responsables de velar su integridad, no deberíamos de haber contribuido a generar esa frustración.

Compartir: sí. No exponer

¿Estoy diciendo que nunca deberíamos de compartir nuestra vivencias en redes sociales / blogs / YouTube / podcast? Para nada. Pero sí pido cabeza y sentido común.

Podemos compartir todos los momentos que vivimos. Pero eso se puede hacer con una simple foto. No tienes que hacer un álbum infinito o retransmitir todo el evento. Incluso puedes ser sutil enseñando algún elemento: si es una boda los anillos, si es el nacimiento de un hijo una manita, pie, la cuna… y pueden ser días después de la celebración. No mientras está sucediendo.

Soy consciente que invito a publicar materiales que por no ser morbosos, tienen menos audiencia. Pero si queremos cambiar, proteger y que nuevamente las redes sean para disfrutar: tenemos que empezar dando ejemplo. Y dejar de consumir esos perfiles y apoyar los que hacen un uso responsable. Porque si algo no tiene éxito, se verán obligados a tener que cambiar si quieren mantenerse.

Además ten claro que… la vida son momentos. Y que si te pierdes uno, un vídeo no te lo va a poder sustituir. Lo bonito es experimentarlo al 100% en directo.

Creando marca y fidelizando a la audiencia. Mi experiencia

Esta semana me apetece tratar la cuestión de si realizar regalos a nivel de marca o proyectos es viable o por contra, es una mala praxis que al final solo nos traerá problemas. Es algo que como influencer lo tengo muy presente, pues sin lugar a dudas la filosofía de sorteos está muy arraigada en mi sector. Así que ahí viene mi humilde opinión.

Descuentos vs Regalo promocional

Como en todo en esta vida: dependerá de nuestro caso y objetivos que nos implementemos. Por ejemplo si somos una tienda o vendemos un producto concreto, puede ser que las estadísticas nos digan que realizar sorteos no sea positivo. Ya que solo atraemos a usuarios amantes de la palabra gratis y luego no consumen. No siendo por tanto una buena inversión a largo plazo.

Es por eso que en la gran mayoría de e-commerce huyen de estas iniciativas y lo que ofrecen son descuentos. Porque es la herramienta perfecta para atraer una venta y que al final esa persona se convierta en comprador habitual. En el papel se ve muy bonito, pero como en todo es una táctica que se debe estudiar bien. Y que a día de hoy con el abuso y engaño realizado por algunos, muchos usuarios ven con recelo.

Pero además de este hecho tenemos otro que es el que nos importa en esta ocasión: al comprador le cuesta confiar en un nuevo negocio. Con lo que aunque se ofrezca una fantástica oferta, puede frenarse ante el miedo a lo desconocido. Y es en este supuesto cuando una iniciativa de regalo promocional nos puede ir muy bien.

Una tarjeta de visita

Primero de todo estamos mostrando unos valores que el consumidor valorará muy positivamente. Porque dejaremos atrás la imagen de muchas tiendas donde solo quieren facturar y vender. Mostraremos que nos importan y que al igual que ellos nos dan su confianza, nosotros los valoramos con estos gestos. Haciendo por ejemplo que en el perfil que he mencionado de e-commerce si ofrecen regalos promocionales entre sus clientes, fidelices aún más a esos usuarios.

Y en el caso de usuarios que aún no han utilizado nuestros servicios: permite que nos conozcan y adquieran confianza. A todos nos gusta sentirnos queridos y nos agradan los detalles. Luego además este gesto sirve para que puedan conocer tiempos, servicios logísticos para que terminen de perder el miedo y demostrar que somos personas responsables.

Es algo que en mi libro de Universo Agapornis pude comprobar de primera mano. Esas personas que participan o ganaban algunos de los productos que utilizaba como promoción, quedaban muy contentas. Hace ya años de estos actos y aún mantengo a todos esos usuarios, a pesar del cambio de perfil que he tenido. Y además han sido de los mejores embajadores que he tenido para crecer y que se refleje en las ventas del libro.

Conexión de la marca

Pero no solo es una herramienta de cara a ventas, visibilidad o crecimiento social en redes como usan los influencer. Si incluimos el factor de personalización podemos hacer que el proyecto adquiera compromiso e implicación de todas las personas que participan en ellos.

Por ejemplo bolis personalizados, carpetas o camisetas pueden ser un reclamo para ampliar la simpatía de trabajadores. En mi último trabajo realizaron unas carpetas muy monas para llevar folios. Sirven para clasificar divinamente y el tamaño y forma hacen que sean perfectas para participar en reuniones. Nos las ofrecieron con una formación y aunque ya no estoy en ella, me sigue gustando utilizar la mía cuando voy a entrevistas de trabajo o alguna formación.

Y por este hecho también aparece una nueva faceta que ayuda: estos empleados se convierten en publicistas de la marca. En este caso cada vez que hago alguna actividad de las mencionadas, a los compañeros o quién coincida conmigo en el transporte público, puede ver el nombre de esa empresa. O si tuviera más al ser tan útiles y llamativas, podría darlas como regalo a amistades. Ampliando más el círculo. También con mi libro lo he vivido ya que tengo puntos de libros que en firmas lo he ofrecido a asistentes. Y es algo que siempre es agradable y que la gente no puede decir que no a llevárselo.

Así que escogiendo bien el supuesto y aplicándolo correctamente, los regalos promocionales pueden ser una herramienta muy útil que nos permita crecer y llegar a las metas establecidas. Y no solo es mi sensación. Empresas dedicadas al marketing como es IPMARK han realizado estudios que reafirman lo que la experiencia me ha demostrado en estos años.

Dar ejemplo

Y como si se cree algo hay que dar ejemplo, finalizo este artículo anunciando que voy a realizar un sorteo. El motivo es que este seis de marzo he llegado a la bonita cifra de 2.600 seguidores en Twitter, así que es el momento perfecto para celebrarlo y que 2.019 siga siendo tan increíble.

El premio será un reloj inteligente Daril de Tu regalo de empresa (www.turegalodeempresa.es). Unos compañeros que he conocido en esa magnífica red y que son unos expertos en el tema de regalos promocionales personalizados como podréis observar en su web. Si os ha gustado la idea, os invito a leer las bases del sorteo.

Celebrando los 2.600 Twitteros #SorteoHedFans