Trabajar en equipo. ¿Por qué es una misión imposible en bloggers?

También incluyo a los compañeros que se dedican al vídeo o al audio. Porque no es un hecho de un sector, si no un problema habitual que nos encontramos cuando queremos trabajar en equipo actividades creativas. Y más concretamente en proyectos colaborativos.

Es curioso que sea una iniciativa que siempre nos recomienden. En cursos o encuentros siempre dicen que conectemos y que colaboremos con el resto de la comunidad porque enriquece y todos ganamos. Pero en mis doce años que llevo como blogger jamás he visto beneficio de montar proyectos grupales a nivel creativo.

Sí, te permite conocer mejor a otros compañeros. Pero todos esos proyectos mueren por el mismo punto y pocos son los que sobreviven en el tiempo. Es más me atrevo a decir que los dos o tres que me podéis mencionar es porque el grupo son pareja o realmente solo tenemos un creativo responsable que cuida del proyecto. Y lo que hace es nutrirse de colaboraciones esporádicas o de un tiempo limitado porque la gente no aguanta.

Hay varios perfiles de este tipo de proyectos grupales y para finalizar este mes de julio, os los voy a detallar.

Igualdad. No hay ningún jefe

O al menos aparentemente. Porque en algunas ocasiones en este tipo de estructura tenemos perfiles manipuladores que implementan sus deseos al resto. E incluso consiguen no trabajar y ser el miembro del equipo que más protagonismo y éxitos cosecha.

Dicen que es la fórmula de trabajar en el futuro y que debemos de tender a ello. Pero al menos a nivel castellano parlante estamos muy verdes. A parte de los primeros sujetos ya mencionados, suele acompañar la figura de la anarquía. Falta la comunicación y cada uno hace lo que le da la gana.

He llegado a ver entradas maquetadas de forma totalmente opuestas (poner en negritas ciertos recursos que otros ponen en cursiva y viceversa), vídeos sin la intro oficial del canal, formatos diferentes ( subir vídeos cuadrados, verticales, horizontales…) y más elementos que no menciono porque sería una lista infinita.

Unido a que cuesta tomar decisiones y cuando consigues un consenso… aparece alguien modificando y volviendo al punto inicial. Son proyectos desesperantes y que tienen poca duración.

Porque a no ser que alguien recoja el liderazgo y asuma ir teniendo rotación constante (pueden trabajar quince días o un mes bien, pero a partir de entonces observas pinchazos) no tienen muy buenos finales.

Editor con un grupo de redactores

Es la estructura de trabajo que mejor funciona y que suelen sobrevivir los proyectos. Pero debemos tener claro: no estoy hablando de tener un equipo y tu sólo gestionas los temas o coordinas a estos creativos. Tienes que ser uno más del equipo.

Esto permite estar cerca de tus creativos, que se despierte el espíritu de equipo y no enquistar las situaciones ni llegar a un nivel de aburrimiento. Escribir a estas figuras les gusta, pero mantener una situación que no se vea ningún cambio ni reconocimiento, puede dinamitar y destruir el equipo. La clave es hacerles sentir parte del proyecto, valorados y que sus opiniones sean escuchadas.

Lo que quiero transmitir es que no debemos de pensar que simplemente por el hecho de publicar en ese espacio es la moneda de pago. Tenemos que conseguir motivarlos y que los pequeños logros que se consigan repartirlos. Lo mismo que los momentos de ser protagonistas no recaiga exclusivamente en el editor. Si no que los redactores tengan su momento de gloria.

Jefe inquisidor

Particularmente las figuras de jefe inquisidor es la peor que podemos tomar. Sería lo opuesto a la figura que acabo de describir en la categoría anterior.

Son personas controladoras, que se niegan a escuchar a su equipo y que parece que deciden hundir los proyectos más que llevarlos al éxito. Suelen poner el soporte económico y por este hecho toman la actitud de dictadores.

El empleado termina teniendo psicosis a opinar o matan su creatividad, pues… ¿para qué plantear una idea si sabes que la respuesta va a ser un no rotundo? La gota que suele colmar el vaso es que tras observar que ese responsable no mueve ni un dedo pero se lleva absolutamente todo el mérito y beneficio. En ese punto ya no estás dispuesto a que tu trabajo beneficie a alguien diferente a ti. Así que recoges tus maletas y…

Trabajo en solitario

Te conviertes en un blogger más de proyecto unipersonal. Tendrás que trabajarlo todo tú, pero de esta manera el mérito recae simplemente en tu persona y cualquier éxito lo mismo: no hay duda que es tuyo y que se te asignará.

Son caminos muy solitarios y que a veces se te hace cuesta arriba, pero intentas parchear interactuando con otros bloggers y utilizando herramientas como la web Bloguers.net. A nivel de trabajo dan incluso más y no rebajas carga, pero te permite llegar a más gente que verdaderamente es lo que debemos trabajar los creativos del sector.

Conclusión

Lo mejor sin ninguna duda es conseguir un equipo equilibrado y poder trabajar conjuntamente. Por eso los que tengáis un supuesto como el descrito como jefe y un equipo pero que no se nota esas diferencias y se va a una conjuntamente: disfrutarlo y mimarlo. Al resto nos toca seguir llamando puertas por si encontramos uno de esos unicornios tan anhelados. O si somos del sector que debemos pulir detalles: analizarlo y trabajar para que los cambios lleguen.

Anuncios

No uses el humor negro o la sátira

Si no quieres tener problemas en un futuro. Ese es el mensaje que nos están lanzando desde hace unos años y que viendo los problemas que se encuentran las personas que tienen esa manera de expresarse, se va afianzando. ¿Tiene futuro este tipo de humor?

Una fórmula de expresión incómoda

El humor de por si es la mejor manera de expresar una injusticia o enfado. Y cuanto más veamos que se utiliza es más positivo. Denota que la sociedad tiene ingenio y las personas que la forman están despiertas de mente. Y luego es una actitud que lucha contra los egocentrismos, pues la clave es reírse de todo. Incluso de uno mismo.

Pero como todo, existen modalidades que rozan el límite y crean debates éticos. En el caso del humor la categoría de “humor negro” o la sátira son variedades incómodas. Y que siempre en los debates de expresión crean controversia.

Demasiado sensibles en la red

Podemos evaluar si son correctas, de mal gusto o algunos sectores las utilizan de una manera desafortunada. Pero creo que es una fórmula de expresión válida y que aceptarla nos demuestra que la sociedad es madura.

Pero lo cierto es que la red es demasiado sensible. No aceptamos ningún comentario fuera de nuestra ideología o a veces veo que la capacidad de crítica ha quedado anulada. No somos capaces de observar en un texto la ironía que hay en él. O tener una conversación desenfadada. Todo se lleva a los extremos.

Os reconozco que en Twitter desde hace un par de años me da mucho respeto expresarme de una fórmula desenfadada. La dos últimas veces que lo he hecho me han costado disgustos. La primera ocasión, gente a la que apreciaba de la noche a la mañana me dieron la espalda. Desapareciendo de mi vida sin ninguna explicación. En la segunda una manada de haters durante un par de días intentaron hundirme.

Normalmente la opción más dañina es la segunda que he descrito. Pero por suerte no fue así. La clave es no tomarte nada como personal e intentar mantener una actitud desenfadada. Vamos, seguir con el tono humorístico y sólo conteniendo la ironía para que la bola no se haga más grande. De esta manera sólo tienes uno o dos ataques por cuenta y en 48 horas desaparecen. Tal como aparecieron, se esfuman.

Y me da rabia que esto suceda porque estoy segura que este tipo de expresión en un debate cara a cara no se daría. Todo el caos que se está formando es por el lenguaje neutro que representa el formato escrito.

Víctimas

Este escrito extra del blog (hoy no es día de publicar como sabréis los que me seguís de hace un tiempo) es una frustración de ver cómo cada vez más se persiguen los medios que utilizan estas fórmulas de expresión. Es más frecuente ver las revistas satíricas censuradas, denuncias en los juzgados o como ya dije en otra entrada: usuarios de Twitter en problemas.

Estoy harta de ver como gente válida pierde oportunidades o se les castiga de por vida por 140 caracteres (no digo 280 porque todos son de hace años). Estoy de acuerdo que algunos pasan los límites, pero para este tipo de situaciones con una disculpa, rectificación económica y si hiere mucho con borrarlo, creo que se cumple. No es necesario pedir cárcel, marcarlos con la palabra penal o hacer que pierdan oportunidades de trabajo.

Más si encima como ha sucedido con algún concejal, la persona que de verdad se debería haber ofendido no le afecta. O con la disculpa / explicación ya le basta. Así que… ¿por qué tenemos que perder a una persona que puede aportar mejoras? O por qué si la persona afectada no le molesta, ¿la sociedad en las redes sociales debemos seguir acosando y humillando? ¡Si no nos han hecho nada a nosotros!

El último afectado por esta situación ha sido James Gunn, el director y guionista de las películas de Guardianes de la Galaxia. Habrá que ver cuál es el siguiente, pero si es una tendencia que no me está gustando nada y que pide que de una vez vuelva la cordura. Estamos ya en unos límites que sí vamos a hablar que la libertad de expresión ha muerto en internet.

La cultura del anti-spoilers. ¿Sí o no?

Mi infancia tuvo como protagonista a Cinecito y su mítica canción “No me cuentes películas, ven al cine ya…”, así que he sido testigo de cómo se ha asentado la cultura de no spoilers en nuestra sociedad. Pero nunca la he entendido ni compartido.

Se argumenta que saber lo que va a ocurrir te destroza la historia, la emoción, que no tiene sentido leer / ver ese producto… cuando no es cierto. Saber que va a suceder (o algunos detalles) puede ayudar a situarte y fijarte en los pequeños detalles. ¿O me vais a negar que un segundo vistazo a una obra no aporta nuevas perspectivas? E incluso algún tramo de la historia no recordabas que sucedía, algún detalle de segundo plano que centrado en la acción principal pasa desapercibido…

Este es uno de los motivos por los que no entiendo esta filosofía. La otra es por ver las películas antes que leer los libros. Me hacen disfrutar más de las películas y al tener una idea de la trama, cuando leo el libro lo disfruto más al estar esperando ciertas escenas favoritas. Y si encima llegan y superan a la adaptación a la gran pantalla por no tener la limitación del tiempo, la emoción es doble.

De este argumento también nace que saber algún detalle te hace disfrutar el triple. El film reciente de Avengers. Infinity War lo he visto sabiendo teorías de la película e incluso habiendo visto y leído detalles del rodaje de la siguiente parte de los superhéroes de Marvel. ¿Me ha hecho no disfrutarlo?

Para nada. La viví, me emocioné y disfruté igual o incluso más. Porque mientras el espectador que la haya visto sin detalles se habrá sorprendido y tendrá muchas dudas de lo que va a venir, a mí me ha dado información para tejer mejor los siguientes acontecimientos y la importancia que van a tener las otras películas que llegaran antes de Avengers 4.

Haber comprado el argumento de no querer saber ningún spoiler es haber caído en la táctica de marketing cultural. Cinecito nos vendió ese mensaje con la idea de obligar a consumir. ¿Quieres saber que pasa? Pues ves al cine y así lo sabrás. E incluso obligaba a un segundo visionado para asentar mejor la trama.

También alimentaba las ansias de consumir ya. ¿Cómo vas a permitir que te destrocen los detalles de una película o libro? ¡Tienes que ir el mismo día del estreno, por favor! Y así recaudaban rápido y a precios altos, antes de que el producto se devalúe y puedas adquirirlo a un precio más asequible.

Volviendo a Infinity War, por mi situación actual no puedo ir los días de los estrenos. Y mucho menos los pases especiales que algunas salas realizan el día antes, como una especie de preestreno. Tengo que ir los días de los espectadores o en esta ocasión esperé a la Fiesta del cine que es aún más económica. Fueron en total quince días después del estreno.

Esto hace que fui a las salas de cine con spoilers en redes sociales pues la gente estaba en pleno hype comentándola sin ningún pudor. Me dio absolutamente igual. Como os he comentado más arriba habían detalles que sabía anteriormente y los nuevos que ofrecían tampoco me quitaron el sueño. Es más algunos los decían de una manera que podían ser mentira, así que ver la película era pura adrenalina por descubrir qué era verdad y que mentira. Por tanto disfruté igual y ahorrándome un dinerito que no va mal.

Con todos los argumentos plasmados, mi reflexión es que damos demasiado poder a los spoilers. No son dañinos y creo que administrados adecuadamente son más aliados que enemigos.

La información es poder

Cada vez soy más consciente que nos estamos convirtiendo en personas vulnerables. Y lo peor de todo es que estamos llegando a este hecho dormidos, sin observar dónde nos están llevando deliberadamente.

No es un secreto y es una queja que llevo tiempo repitiendo en este humilde espacio. Por eso no me voy a repetir por enésima vez y si escribo es porque quiero incluir un nuevo factor: la manipulación. Es sorprendente como nos hemos convertido en seres que en vez de compartir sanamente y con el único objetivo de disfrutar, ahora mismo los pasos a dar son por puro interés.

Y para poderlos dar adecuadamente utilizamos la mejor herramienta: la información. Recopilamos, almacenamos y cuando nos interesa la vomitamos sin ninguna piedad. Es sorprendente que la era tecnológica en vez de poder evaluar con alegría los avances, esté siendo una medida de ahogamiento.

Últimamente se están rescatando muchos materiales del baúl de los recuerdos que no me gusta nada. Siempre ha sido habitual utilizar como arma el pasado de las personas para hundirlas y desacreditarlas. Pero esto siempre me ha hecho analizar: ¿dónde dejamos el espacio del cambio? ¿Un error del pasado tiene que condicionarnos y ser una piedra que nos persiga siempre? O… ¿dónde queda la libertad de expresión?

Porque no es nada justo que por tener un perfil activista en redes sociales o defender unas ideas políticas, se nos cierren puertas para nuestro progreso. Es una falta de libertad injustificada y que dice en nuestra contra como sociedad muchísimo.

Lo mismo ocurre con acciones del pasado. He visto como han sido desacreditados muchos cuidadores de zoológico que pasado el tiempo han abierto los ojos y se han dedicado a la conservación en libertad. Se les ha acusado de subirse al carro o no ser bienvenidos por su pasado. Hecho que lo veo absolutamente un error.

Porque quizás por venir de ese espacio son los que verdaderamente saben del problema de la cautividad y son las personas con más peso en argumentos. Son personas que les ha tocado experimentar por la vía dura, en primera línea y que hay que felicitarles y sumarlos a las causas. No hacerles la vida imposible.

Otro aspecto de la información que nos afecta es la obsesión por querer destacar. Nos venden el discurso de tener que ser famosos. Si no nos siguen y no envidian nuestras vidas somos un fracaso. Y las redes sociales son un escaparate para sanar esos espíritus heridos. Un lugar perfecto para aprovecharse y recopilar información.

Da igual que sea verdadera o falsa: todo lo que ponemos dice mucho de nuestra persona y permite que empresas o personas físicas realicen un perfil y lo utilicen en nuestra contra. Haciendo por tanto que seamos muy vulnerables a cualquiera que nos quiera hacer daño.

Por todo esto creo que deberíamos empezar a trabajar en no juzgar y permitir a las personas expresarse y demostrar quienes son en estos momentos por sus actos. Independientemente de su pasado. Y segundo: aprender a valorar nuestra vida y que nos importe bien poco las experiencias de los otros. Porque… ¿de qué sirve vivir si de lo que nos nutrimos son de las vivencias externas? Lo bonito y lo principal es disfrutarlas uno mismo.

Diferentes formas de publicar un libro en España

El mes pasado tuve una conversa en Twitter que me dejó claro que aún existe mucha confusión y que no sabemos distinguir los diferentes modos que tenemos para que nuestra obra vea la luz. No hay ninguno que sea perfecto y por ello es importante que tengamos claro nuestros objetivos a la hora de presentar en sociedad nuestra criatura literaria.

Publicar

Es la fórmula más antigua y la que aún nos viene como primera opción a la cabeza. Consiste en enviar tu obra a una editorial y tener la fortuna que quieran apostar por ti. Es por tanto la opción más rentable porque la empresa asumirá todos los gastos de producción, distribución y promoción. ¿La pega? Que económicamente puede no salir rentable. Si eres un autor novel lo máximo que puedes obtener es a un 10% de las ventas de cada ejemplar de tu obra. Esto hace que si el libro se vende a 10€, lo que recibirás será 1€.

También puedes verte perjudicado en la liquidación, pues la media de tiempo es que las realicen anualmente. Y es importante leer la letra pequeña y las matizaciones, porque a veces el porcentaje de beneficios no se aplican al total del precio del ejemplar, si no a un porcentaje menor.

Para mi es una vía interesante a utilizar si se está buscando promoción (realmente son los espacios donde tendremos más opciones a entrevistas y presentaciones de la obra) o si no disponemos de liquidez suficiente y nos hace ilusión ver nuestra obra publicada en formato físico. Fuera de esos supuestos, es un circuito para escritores de renombre o celebridades del momento, ya que tienen otras ventajas como adelantos o conseguir una cantidad económica simplemente por ceder su nombre e imagen para una obra.

Autopublicar

Esta opción es la que últimamente más suena en los círculos literarios y por ello es la que más creación de empresas está teniendo. Si lo tengo que resumir en una frase: el autor paga la producción de su obra a una empresa que le realizará todos los servicios que contrate.

Puede ir desde la corrección, maquetación, gestión legal (ISBN, depósitos…), imprenta, promoción y distribución. Estas “editoriales” disponen de varios paquetes e incluso si esas categorías no se ajustan a tus necesidades, se puede hacer una autopublicación a la carta. Este fue el caso de Universo Agapornis, que opté por utilizar los servicios de corrección de un amigo y parte de la maquetación corrió por mi cuenta.

Considero que para un novel puede ser una buena opción ya que es ir de alguien de la mano. Tienes un editor al que puedes preguntar y aprender de él, te puede organizar fácilmente actos si te hace ilusión que tu obra tenga una presentación o que puede conseguirte entrevistas en medios de comunicación.

Económicamente si optas que la distribución la realicen ellos, funcionan como una editorial de publicación y no podemos hablar de beneficios. Simplemente puedes conseguir que sea rentable si decides descartar esa opción y buscarte la vida tu mismo llegando a acuerdos con librerías, venta directa….

Autoedición

La que más confusión crea, ya que muchos creen que es un sinónimo de autopublicación. Pero no es el caso. Cuando leáis que un autor ha autoeditado su obra, lo que os está diciendo es que ha realizado todos los procesos él mismo o los ha encargado a profesionales, pero no a una empresa literaria. Esa persona ha escrito, maquetado y realizado todos los trámites legales de su obra. Quedando exclusivamente la figura del corrector y de la imprenta como contratación externa.

Es por ello que se convierte en la fórmula de publicación más libre y rentable para el autor, pues realmente la gran inversión que realiza es la del tiempo. Es la opción que los nuevos creativos prefieren más y la que suelen animar, más porque con la llegada de Amazon las herramientas que disponemos actualmente para autoeditar obras son muy variadas.

No obstante debo deciros que con Amazon hay que mirar bien la letra pequeña si optamos por él. Da muchas facilidades, pero hay penalizaciones como no poder vender tu obra en otras plataformas. Y en caso de obras en formato físico no dispondremos de ejemplares de prueba / promoción, si no que tendremos que comprar nuestro propio libro para tenerlo en nuestras manos. Destaco que el precio es menor ya que sólo se paga la imprenta, pero son detalles que no ocurrirían si se realiza una autoedición 100% propia y que por ello, creo necesario destacarlo para que el análisis sea lo más acertado a vuestra situación.

Wattpad

Es el nuevo espacio de lectura para los adolescentes. Wattpad es una comunidad literaria donde puedes encontrar escritores que publican sus obras ahí y lectores que las disfrutan, pueden ir comentando sus impresiones y tener una conversa con el creativo. De esta manera al estar en la creación de la obra pueden influenciar en las decisiones del autor. Para mi es la evolución de los “Fan fics” que antaño veíamos en foros o blogs.

Es una plataforma útil si lo único que esperas es compartir tu obra y que sea leída, pues el espacio es gratuito. Es por ello que lo veo como una primera toma de contacto y que el autor consiga renombre con el boca a boca y pueda optar a alguna de las tres opciones presentadas si de verdad quiere ser un domador de palabras. La otra vía sería conseguir donaciones o micromecenajes, pero es una realidad que al menos en el sector de habla hispana como ya he manifestado en otras ocasiones es inviable en la actualidad.

antes de publicar tu obra

Cuando llegue el momento de dar el paso para que nuestra obra sea pública para todo el mundo, es importantísimo haber realizado un paso previo: haberla inscrito en el registro de la propiedad intelectual.

De esta manera si una editorial nos dice que rechaza publicar nuestra obra y con el tiempo descubrimos que sí fue publicada con otro nombre, podremos denunciar y obtener los beneficios que ha generado nuestra obra.

Es un trámite muy fácil de realizar y económicamente es un gasto asequible. Cada comunidad autonómica tiene sus tarifas, pero oscilan entre 5 y 20 €. Para que conste en este registro tenemos que rellenar un formulario con los datos de nuestra obra y una copia de ella. Se puede presentar físicamente o telemáticamente.

Con este sencillo trámite estaremos protegidos y no es necesario ningún paso más, ya que las SGAE es una entidad privada y por lo tanto, es un registro optativo y no obligatorio.

La magia de las cafeterías

Esta semana lo esperado como entrada para esta bitácora hubiera sido una relacionada con Sant Jordi. La fiesta de la cultura catalana y más concretamente de la ciudad condal. Pero no va a ser el caso. He vivido la fiesta como visitante, como acompañante de amigos escritores y como feriante dos ediciones por ser la autora de la obra Universo Agapornis. Conozco muy bien la magia de la fecha y por ello la decepción que tengo es inmensa.

El mes de abril se respira un nerviosismo, movimientos, información de las actividades… pero este año ha sido nulo. Con decir que lo único destacable es la celebración de un sorteo de la loteria autonómica creo que lo detallo todo. Y es que llevamos muchos meses que podemos hablar que la actividad y vida cotidiana de la ciudad de Barcelona está desaparecida.

No obstante como amante de los libros quiero honrar la memoria de los otros 23 de abril con un hecho literario: la creación de una novela. Es un momento íntimo, que se necesita tranquilad pero sobretodo: constancia. Más si nuestra decisión es realizarla en nuestro hogar.

Cuando escribí mi primer libro tardé un año en realizar todo el escrito. Fue eterno y me hizo tener sentimiento de culpabilidad porque en mi entorno tengo conocidos que han realizado el redactado de sus obras en un mes o tres meses. Sentí que era un fraude y por ello las siguientes historias empecé a realizar pruebas, en especial una que había experimentado accidentalmente con Universo Agapornis: escribir en cafeterías o viajando.

No sé si al ser algo desconocido o porque son momentos que realmente paras la inspiración llega más fluida. Siempre que tengo un bloqueo lo practico y el resultado es satisfactorio. Así que cuando visité la primera edición de la Book Con BCN fue un momento muy liberador. Descubrir en los coloquios que muchos escritores decidían realizar viajes y aislarse para el proceso de creación o que muchos habían creado sus obras literarias entre tazas de café (descubrí que existía el efecto Starbucks). Me fascinó y me quitó un sentimiento de culpa que me estaba atormentado demasiado tiempo.

Así que ya sabéis: si tenéis algo importante que escribir y tenéis un bloqueo, id a una cafetería con un cuaderno, tablet o portátil y dejaros llevar por la magia. Saldréis contentos con el resultado.

Cafés inspiradores

Harry Potter… me decepcionó

Aprovechando que este mes está de actualidad el universo potterhead por haberse lanzado el trailer de la nueva película de Animales Fantásticos. Los crímenes de Grindelwald (la cuál estará en nuestras salas de cine el próximo otoño), voy a sincerarme con todo el mundo, incluso conmigo misma ya que es un hecho que me ha costado interiorizar: Harry Potter es una saga que me ha decepcionado.

Cuando tuve constancia de la existencia de esta saga literaria fue cuando en el mundo anglosajón acababan de publicar el cuarto volumen: el cáliz de fuego. Me sorprendió ver la fiebre que tenían otros niños con estos libros, pero lo pasé como una noticia más. En cambio mis padres no lo hicieron y esas navidades decidieron comprarme el libro. Encontraron una edición especial donde se incluían los tres volúmenes que habían disponibles en castellano y aunque dudaron un poco (¿y si no le gusta el primero? Mira que sería una tontería comprar el resto) al final fue la que llegó a casa.

Mi primera reacción fue de shock porque no me lo esperaba ni deseaba. Pero decidí llevarme el primer libro en las eternas reuniones familiares que se hacen para esas fechas… y fue un flechazo desde la primera línea de la piedra filosofal. Me los leí a una velocidad notable y se me hicieron eternos los meses que faltaban para que apareciera en castellano el cáliz de fuego.

Pero analizándolo todo con el paso del tiempo, no puedo considerarme fan acérrima de la saga. Después de esos tres primeros libros tuve un bajón que terminó mutando en decepción. No se si por estar ya las películas y que la autora se notó que empezó a escribir pensando en ellas más que la trama literaria, hecho que hizo que pasara de ser un libro de aventuras a novelas pastelosas y romanticonas. O que las lecciones que transmiten los últimos libros dando a entender que los héroes son olvidados o lo que admiramos quizás puede ser lo más oscuro y tenebroso que se nos podía haber cruzado, es algo que no me gustó y que reprocho a J.K.Rowling que tomara esa decisión.

Sea una cosa u otra, lo cierto es que Harry Potter lo recuerdo más como parte de mi infancia, pero no lo siento tanto mi esencia. Siendo por tanto fan de Star Wars o del universo Marvel más que del niño mago. No obstante, esos tres primeros volúmenes me impactaron mucho y ellos sí siguen teniendo un espacio especial en mi corazón. Siempre he lamentado que el cofre fuera de tres y no de los siete libros, pero tras analizar toda la saga lo que ha supuesto, quizás fue un aviso del destino en que debía centrarme en los mensajes de estos tres primeros libros. E incluso he llegado a interiorizar que para mi los libros de la saga Harry Potter son únicamente estos tres volúmenes.

Por eso el último libro no lo he comprado, no he ido a ver la obra de teatro a Londres o aún no he pisado ninguno de sus parques temáticos, pues he dado prioridad a otras sagas. Al que sí voy a darle una oportunidad es al videojuego para smartphones, ya que siento que sí tiene la magia originaria y que tanto aliento me dio en la piedra filosofal: puede existir otro mundo donde sí encaje.

Harry Potter, Albus Dumbledore, libros y varita.

El tren de la vida

A principios de año tenía en mente realizar esta entrada, pero como la publicación cebo que suelo hacer en Instagram fue mal interpretada por algunos decidí esperar. No quise dinamitar un posible acercamiento por seguir insistiendo en esta cuestión, pero visto que la respuesta del tiempo ha sido de cese final, voy a darle luz ha este pensamiento.

Hay muchas maneras de definir la vida, pero creo que todos estaremos de acuerdo en definirla en un conjunto de etapas. Pero a diferencia de algunas filosofías de pensamientos, planificarla es imposible. Cada segundo que experimento tengo más claro que la teoría de los puntos es la vigente, porque lo único que podemos analizar es el pasado y cada decisión que tomamos a qué nos ha llevado. Pero plantearse “voy a realizar esta acción para conseguir este fin” es una invitación al fracaso. Pasarán mil cosas en medio que te obstaculizaran, será un paso que pensabas que te llevaría al camino de la derecha cuando te verás en vuelto con el de la izquierda, o lo más divertido: descubrirás que era un capricho y tras madurar verás que realmente no querías eso.

Por eso me gusta definir más la vida como un tren. Sin un destino final, si no que la cabecera de destinación es nuestro nombre. En él irán subiendo y bajando gente y experiencias. Algunos nos acompañarán en muchas estaciones, otros serán temporales y otros serán intermitentes. Subiendo en alguna estación, bajando en otra y después de un tiempo, los volveremos a tener a bordo.

Es una forma de ver la vida que ayuda a poder materializar algunas situaciones. Particularmente las que llegan de sopetón sin haberlas buscado. O cuando tu entorno desaparece sin ninguna explicación. Entiendes que para su camino deben estar en otro tren y te permite dejarlos ir. Una cuestión que al ser humano le cuesta horror porque nos educan para poseer y controlar.

Son trenes que en algunos vagones verás alegría, otros tristeza, ira o la soledad que en ocasiones es tan necesaria para calmar el ruino de la mente. Por la estructura social que tenemos suele verse mal y como un fracaso el estar solo, pero nada más lejos de la realidad. Poder viajar en soledad te permite no estar manipulado, poder tener tus espacios y obtener criterio propio. Algo a valorar en estos tiempos porque está casi extinto. Ya sea por el miedo que nos han inculcado de no pertenecer a colectivos o estar solos físicamente, terminamos arrastrando infelicidad.

Otras veces he podido observar que no disfrutamos del viaje. Inconscientemente mantenemos objetos que nos hacen daño porque nos recuerdan un periodo y no nos permiten disfrutar del camino que recorremos en la actualidad. Así que para poder seguir nos toca sacarlos de nuestras vidas. Lo curioso de esos casos es como se dan aludidas personas con las que no va el asunto. Estamos en una época que las redes sociales han convertido cualquier palabra en un asunto personal y las sensibilidades están a flor de piel.

Podemos luchar en intentar retenerlas, pero mi humilde experiencia es un trabajo estéril. Si la estación que hemos llegado es su destino para abandonar nuestro tren, lo mejor es dejarlos ir. Las veces que me arrastré para mantener esos contactos me han demostrado que vamos a tener sufrimiento y la relación que antes teníamos no volverá jamás. Incluso el tiempo termina haciendo que aunque siga en el tren, se aloje en un bajón aislado y que no puedas acceder a él.

También es un viaje del cual no sabemos el tiempo que disponemos, con lo que no olvidéis la premisa de vivir cada día y disfrutar todo. Desde una canción, un simple desayuno o un pensamiento.

Mujeres, mañana es nuestro día

Mañana es un día muy importante para trabajar en la igualdad. Este jueves es ocho de marzo, día de la mujer trabajadora y tras la nueva ola reivindicativa que estamos teniendo es un acontecimiento especial. Y como siempre ocurre con ellos, lamento que no consigamos tener unidad.

Es cierto que algunos manifiestos incluyen puntos que chocan con algunas ideologías, pero creo que la ocasión invitaba a dejar las diferencias a un lado y salir todas juntas por los que nos unen. Pues el género femenino tiene de por si unos límites marcados y que nos afecta a todas. Ya lo mencioné el mes pasado en otro escrito, pero esta semana he tenido una experiencia que me ha demostrado que aún sigue muy arraigado, incluso en sectores que no debería ser y que se llenan la boca por utilizar lenguaje no sexista. ¿De qué nos sirve ese gesto si luego a la hora de la contratación siguen teniendo puestos donde se les da prioridad a los hombres?

Son hechos que nos afecta tanto a las mujeres de derecha, izquierda. Las que son religiosas de las ateas y continuad la lista con otros factores de bandos. Sé que a veces la palabra feminismo da reparo porque algunos círculos sin querer han derivado a misandria y para las que creemos en la igualdad, hace que no estemos cómodas. Y sí, hablo en primera persona porque este hecho me ha invitado a buscar etiquetas diferentes o hablar directamente de igualdad. Pero a pesar de ello estoy en este ocho de marzo apoyando la huelga y los diferentes actos que se van a celebrar.

Mi postura es cómoda porque actualmente estoy en búsqueda de trabajo y como en casa ni hay peques ni hombres desde hace un tiempo, la parte de huelga cojeo. Así que he decidido hacer un paro de otra manera: durante 24 horas estaré ausente de las redes sociales. Como influencer van llegando campañas o trabajo en el posicionamiento de mi marca personal y durante este jueves mi granito de arena es no pasar por ahí. Tampoco responderé mensajería privada, correos electrónicos ni pasaré por el blog. Así que si comentáis ya sabéis que hasta el viernes no lo leeré ni pasaré a contestar. Y por ello os doy gracias por la comprensión.

Al resto de mujeres que os de algún reparo por ver una iniciativa de cierto color político, os quiero animar a sacar esa etiqueta y sumaros también. Necesitamos cada pequeño gesto para poder avanzar y no tener que esperar 100 años a ver una igualdad de género real. Si no poderlo vivir nosotras mismas en estos tiempos.

No necesitamos más chicos buenos armados

La semana pasada los Estados Unidos de América la cerró con una gran desgracia: un nuevo tiroteo en una de sus escuelas. Fue en Florida y además de haber sido asesinados 17 estudiantes, ha dejado dolor, rabia, secuelas en los supervivientes y ha abierto nuevamente el debate de la regulación de las armas, pues lo triste de la historia es que el tirador era un estudiante de ese centro.

Es un tema que muchos diréis que es lejano, que no me incumbe y aunque una parte de mi ser os da la razón, la otra tuvo mucho dolor con la noticia y tras algunos comentarios, necesita plasmar las líneas de esta semana a esta cuestión. Porque como ya dije hace unos meses, me he criado con elementos de su cultura y no dejo de pensar que quizás sin esta cuestión me animaría a visitarlo o incluso a plantearme irme a vivir a ese país.

Volviendo al tema de la semana: se han vertido muchos comentarios, algunos intentando que el foco de atención se ponga en otras cuestiones diferentes a la tenencia de armas como puede ser los problemas mentales. Otros sí se han metido en la cuestión pero planteando soluciones que para nada veo que sean correctas. Y son estas últimas opiniones las que mi escrito va destinado.

Porque la solución no es poner más armas en las calles. Los chicos buenos no deben ir armados para protegerse de los “malos”. Como dijo un filósofo que visitó mi escuela, el contacto con las armas (y particularmente las de fuego) despierta en el ser humano unos instintos insanos. En esa charla esta persona agradecía a su padre que nunca permitiera que tuviera acceso a estas, incluso aunque fueran de juguete. En ese momento no lo entendí y lo tildé de exagerado, pero desgracias como las que se vivieron en Florida te hacen analizar de nuevo todos los aspectos sobre la cuestión.

Aunque lo peor es comprobar que la gente ya sabe lo que de verdad funciona y cuál es el camino, pues en las zonas más sensibles de violencia los programas que logran sus frutos son los que ofrecen a los jóvenes una oportunidad de futuro. Ya sea por el deporte, el lado artístico o los estudios, son armas más efectivas en conseguir sociedades no bélicas, que poniéndoles una arma de fuego en sus manos y enseñarles a utilizarlas. Pero sabiéndolo, no movemos ni un dedo en la solución real y efectiva.

Este fin de semana en un programa de televisión se trató el odio en las redes, hecho que creo que está relacionado con este aspecto. Es sin duda el mismo germen, sólo que en las redes se queda en una amenaza y por tener nuestro país una legislación estricta con la tenencia de armas, el riesgo de la segunda fase no aparece. Pero en otros como USA, termina explotando con episodios tan tristes.

Y es por esto que la moraleja de la semana la quiero enfocar en que debemos de cambiar de una vez por todas la envidia y odio que nuestra sociedad está empezando a inyectar a todas las personas, pero especialmente a la juventud. Estamos teniendo personas cada vez más agresivas, menos tolerantes y lo que invita a pensar de cara al futuro es que terminemos siendo nuestra propia destrucción por las conductas que estamos desarrollando. Si ahora mismo muchos piensan que vivimos en el 1984 de George Orwell,  mi mente empieza a contemplar que escenarios como el que se cuentan en Divergente serán el siguiente capítulo si no empezamos a aplicar las verdaderas soluciones.

Las últimas líneas quiero dedicarlas a darles todo el calor posible a las víctimas de este terrible suceso ocurrido en Florida. Tanto a las familias y amigos que se están mentalizando de las pérdidas, como los supervivientes que están intentando recuperar el ritmo en su vida. Fuerza y ánimo para todos.