Ciudadana en tierra de nadie

Uno de los puntos que sé que me ha costado no prosperar en ambientes como Twitter es el no haber tratado ciertos temas, particularmente sobre política. En una era que se mira la presencia en línea para los trabajos da mucho respeto, y te lo piensas más cuando acabas de dejar un proyecto muy politizado. Pero como estoy harta de los últimos movimientos vividos, he decidido contar que siento de lo que andamos viviendo en Catalunya.

El título de la entrada ya deja clara mi postura: me siento fuera de lugar. En 2012 un periodista de radio hizo una reflexión en su programa que me sentí muy identificada: comentaba que no era independentista y por ello tenía las quejas de sus amistades de esta zona. Era incluso denominado como facha. Pero cuando iba a la capital a trabajar y escuchaba el discurso del nacionalismo español y les contestaba dando su visión, para esa gente era independentista. Entendí tan bien esas palabras y las compartía, que cuando alguien me preguntaba sobre el tema sacaba ese fragmento para contestar.

Y me entristece haber llegado a esta situación porque antes había respeto y convivencia. Una profesora cuando era un tapón comentó en la televisión: se había pasado de que las aulas catalanas se hablara en castellano y en el recreo catalán, a que las clases fueran impartidas en catalán y los estudiantes fuera se comunicaran en castellano. Me he criado con esa cordialidad y con esa presencia de la lengua castellana utilizada sin ningún problema, incluso algunos de mis profesores de universidad impartían las clases con ella y no el catalán. Hecho que ha ido cambiando y he podido ver discriminación en algunos sectores.

El otro punto es el de integrarte en la ciudad que vives. En mi etapa de estudios obligatorios me sentí muy aislada y con una necesidad de coger la maleta e irme fuera. Por suerte llegó la universidad y cambió hasta el punto de encontrar un equilibrio al ver otra realidad, pero ahora que veo ciertas ideologías han cogido el poder y se asienta el fanatismo que me tocó vivir en esa etapa estudiantil… vuelvo a sentirme en tierra de nadie.

Así que me dirijo al 1 de octubre con miedo: haga lo que haga, puedo recibir represalias de ambos lados. Voy a sufrir recortes e incomodidades. No veo una casualidad que desde que está la situación actual la conexión a internet vaya peor, y el sentirme incómoda en mi ciudad o coartada en expresarme. No me invita a echar raíces, a prosperar… ¿para qué empezar un negocio/trabajo si quizás dentro de poco hay que dejarlo porque me tengo que ir? Impera más que nunca en mi persona el vivir el día a día y pensar en lo que necesito en el presente. Proyectar el futuro es una acción no disponible.

Estas entradas suelo acompañarlas de imágenes, pero esta vez simplemente va a ser texto. No tengo ninguna etiqueta, ninguna identificación… porque estoy en tierra de nadie.

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Apple es más que productos

En el día que Apple va a realizar su keynote de novedades, me gustaría reflexionar un poquito sobre qué significa para mí esta compañía. Porque aunque siempre que se habla de tecnología se evalúan componentes, calidades, tipos de sistemas operativos de los terminales… hay algo más que a veces se nos olvida: la filosofía que hay detrás de la compañía.

Y es que hay empresas que aunque no compitan en precio o calidades, nos ofrecen otros elementos igual de válidos y a cuidar como es la procedencia de sus elementos, cómo tratan a sus empleados, si invierten sus beneficios en mejorar la sociedad… son puntos que nunca veo (o muy pocas veces) analizar con los productos tecnológicos y considero que deberíamos tenerlos presente en nuestros análisis.

Antes de que lluevan los cuchillos: sé que Apple no cumple este tipo de normas y es el punto negativo a pedirles que de una vez empiecen a cambiar. Pero obviando a las pequeñas islas éticas y si nos centramos en los gigantes tecnológicos, sí creo que es una compañía diferente y que se debería de evaluarla de forma distinta a lo que hace la gente.

Porqué la compañía de la manzana siempre ha tenido una filosofía diferente, que lo transmiten todos sus productos. El primer Mac que pude ver me pareció fascinante el diseño que tenía. La revolución del iPod de tener miles de canciones y poderlos organizar de forma fácil con el reproductor iTunes. Y la facilidad de que cualquier producto suyo al encenderlo ya es suficientemente intuitivo para utilizarlo, fue mi conquista.

Un informático puede parecerle un tontería y limitante al tener conocimientos este último detalle, pero en usuarios que quieran hacer las cuatro tonterías básicamente, un iPhone es un gran compañero. En casa cuando había Androids siempre me tocaba a mí actualizar, revisar, arreglar problemas… cosa que los productos de la manzana no ocurre al darles más seguridad a mi entorno.

Luego tenemos el hecho de que el software diseñado por Apple es de muy buena calidad. He utilizado muchos editores de vídeo y aunque actualmente Adobe se ha puesto las pilas, no hay que negarle a Final Cut su reinado. Cuando empecé en YouTube era sin duda lo mejor y ha sido un gran compañero. Lo mismo que el iMovie le daba mil vueltas al Movie Maker.

También al conocer el perfeccionismo de Steve Jobs ha hecho que admire más los productos creados por él. Soy un alma que mide todos los detalles y que siempre está insatisfecha con los resultados porque sé que podría haber estado mejor. Así que usar una máquina que se ha trabajado y pulido todos los detalles para intentar ser su mejor versión, siento que hacemos una unión fantástica y el porqué me siento tan bien utilizando estos elementos para crear.

Por tanto: para mí un iMac no es un ordenador. Es algo más y por ello de las grandes compañías no puedo ver a Apple como una más. Es cierto que no está evolucionando como debería y que sí se está notando la ausencia de Jobs, más con las buenas ideas que están saliendo en el sector. Pero mientras note la esencia de su fundador, seguiré con la manzana y días como hoy serán de mi interés. Así que espero que pronto el reloj marque las 19:00 y empiecen a circular las noticias.

Entrada: 30 aniversario Mac.

P.D. ¿No conoces la historia de Steve Jobs? Te recomiendo leer su biografía (tienes una reseña súper chula que hice en su momento) o la película Jobs. Esta última la acabo de analizar en mi página de Facebook.

Pulseras de Macramé. El árbol de la Vida

Las reseñas de productos es un hecho que me gusta más hacerlas en vídeo ya que considero que ganan: se puede enseñar como era el embalaje, el abrir, utilizándolo y sin miedo a que haya retoques. Lo que se ve, es tal cual. Pero como este verano tuve el accidente de la soda de Harry Potter y no quiero que se quede en una publicación aislada, cuando vea que algún producto merece la pena destacarlo por escrito os lo presentaré.

Y este es el caso del protagonista de hoy: El árbol de la Vida. La ha creado una muy buena amiga y me hace ilusión hablar de ella ya que es de los proyectos que he visto nacer: desde que empezó siendo un hobby hasta que empezó a ir apareciendo en las redes y terminar en lo que es hoy. Este avance lo podéis ver en mi canal de YouTube en la lista de Cartas Hedwinianas donde he recogido durante estos años los paquetes que he recibido de amigos y Hedwinianos.

Como veréis en esos vídeos como en el más reciente que he publicado en Facebook, cuida muchísimo los detalles y siempre llegan estupendamente. Pero hay un cuidado más que no podemos ver y que os cuento ahora: la atención a la hora de realizar las pulseras es exquisita. Elena responde rápido, de forma agradable y cuida todos los detalles que le destaques. Desde el tipo y color de hilo, los elementos que quieras combinar… en todas las pulseras que poseo he tenido el mismo protocolo por su parte y ha sido fantástico.

Fotos para reseña pulseras macramé Árbol de la vida

Aunque os esté enseñando pulseras de macramé y el título haga honor al origen de este proyecto, lo cierto es que a día de hoy Elena hace muchos más productos: kumihimo, collares… y lo mejor es que no para de innovar.

Fotos para reseña pulseras macramé Árbol de la vida

Los envíos sólo se realizan para España y para cada producto hay una tarifa. Os animo a visitar su recién estrenada web para más información.

Web Pulsera Macramé El árbol de la Vida

Y os diré que si le dais una oportunidad no os arrepentiréis. Cada vez que salgo y alguien me ve sus pulseras es un éxito y todos me lo quieren robar, hasta BB-8.

Fotos para reseña pulseras macramé Árbol de la vida

YouTube es la nueva prensa rosa

Como ya sabéis (o deberíais de saber) estoy dejando la red social de vídeo de Google. No es un sólo “no publico más materiales” si no que cerrar un proyecto pide la misma atención o incluso más. Ya no vas a pasar, así que los enlaces que se incluyen deben ser genéricos, las descripciones deben dejar claro el estado de ese rincón virtual y lo más importante: debes decidir el futuro de los comentarios. ¿Dejarlos activos por si alguna persona tiene la misma duda pueda leerlo a pesar de que tu imagen quede mal por no contestarlos? ¿Bloquear esa opción y hacer que nada sea visible?

Otro de los factores en mi caso es que abandonar YouTube significa no volver a pisar esa red. Algunos dejarían de ser creativos y consumirían materiales, pero debo reconocer que nunca he sido consumidora. Al principio si seguí a algunos youtubers para ver qué hacían y convencerme de que no era nada especial, si no simplemente ganas de querer compartir. Así que tengo un factor más: despedirme de los compañeros que aún continúan subiendo materiales. ¿Cuál es la mejor forma? Pasar por última vez por sus canales y dejar mi último comentario.

Ayer empecé con esta actividad y me ha permitido ver como efectivamente no encajo ya en esa comunidad. Twitter es un hervidero de opiniones y lleva meses quejándose de la utilización de los niños para ganar visitas. Pensaba que era una exageración del problema, pero ayer pude comprobar que han plasmado la realidad de lo que tenemos: YouTube ahora es sensacionalismo puro y duro. Se vende la vida privada peor que las celebrities de toda la vida.

Las redes sociales en general nos han traído este problema de sobre exponer nuestras vidas. Como en nuestra vida cotidiana no podemos fardar ni engañar, llenamos las redes de materiales de hiper felicidad e intentar vender el lujo. Cuando decidí dar el paso de ser influencer tuve muy claro que la única que se debía exponer era yo. Es cierto que al incluir a las aves que viven en casa en mi actividad cibernética caí en esta trampa de exponer al que no opina, pero una vez que he tomado conciencia pues intento exponerlos lo menos que puedo y siempre realizamos materiales donde ellos se sienten a gusto. Nunca fuerzo a que salgan ni que tengan que hacer algo en concreto. A los que sí pueden manifestar su opinión cuando ya estaba asentada esta figura pregunté y quién no le molesta sale en mis fotos y el que no ha querido, se le respeta.

El tiempo a medida que pasa te va creando inquietudes o te hace pensar. Este camino lo empecé sin compañero y sin hijos y viendo cómo la gente no para de hacerse fotos con sus parejas, de hacer famosas a estas por la exposición constante en sus fotos/vídeos me ha creado la duda de… ¿qué harás cuando llegue ese momento? ¿Te sumarás a la moda o tomarás medidas?

Y tras pensarlo un poquito para pulir los detalles, lo tengo muy claro: no exponerlos. Quién me conoce bien sabe que soy celosa de mi intimidad y que comparto muy poco. Puedo hablar de mis impresiones de libros, películas, de X producto, Z opinión de algún tema como estoy haciendo ahora… pero no me vas a ver exponer mis asuntos personales. No necesito mostrar a mis seres queridos en sociedad para sentirme bien. Disfrutarlos cada día es la mejor recompensa que puedo tener.

Pero entiendo que alguna situación como puede ser una boda o un nacimiento se quiera compartir y creo que hay fórmulas aptas para mostrar en las redes estas situaciones. En el caso de los niños se puede enseñar un pie, una mano o si quieres hacer un posado familiar que se le vea bien. Pero que sea una vez y basta, que la criatura no pase a ser el centro exclusivo de tus publicaciones.

Entiendo que en un mundo de redes a nuestros niños les haga gracia salir en YouTube y si tienes un canal dejarles la oportunidad de tener la experiencia, pero algunos que no pueden decidir o que se nota que el progenitor les está obligando a salir porque no muestran ni pizca de ilusión… eso sí es imperdonable que por buscar incrementar las visitas utilices a los seres que te rodean.

También viendo este nuevo rumbo del rincón más famoso de vídeos he entendido porqué no he cuajado. Pero no me hace sentir mal, porque incluso viendo estos materiales me he alegrado de haber abierto los ojos y dejarlo porque si eso es YouTube... yo no soy youtuber.

Hedwig Kudo, Desdentao y Tormenta

¿Te metes dónde no te llaman?

Hace unos días vi un mensaje privado que recibió un gran Hedwiniano y me quedé con las ganas de dar mi opinión. No lo hice porque el hilo había cogido una dinámica y tenía ciertas burlas que no me gustó. Además con eso que ya solo con reaccionar a una publicación tienes responsabilidades, una se lo piensa mucho. Así que realicé una publicación en mi página de Facebook y para que no se pierda, la quiero dejar en este blog.

En ese mensaje se le insultaba por haber participado en uno de los miles de debates que se crean en los grupos de Facebook. Nadie se lo planteó, pero a mí cuando me ha ocurrido siempre me ha hecho preguntarme: ¿me he metido donde no me llamaban? Y aunque al principio mi análisis era uno, en la actualidad tengo una visión muy diferente.

Y es que realmente cuando ocurren estos conflictos es porque hemos metido las narices donde no nos llamaban. Ya sea con buena intención como habrá sido el caso que me hace escribir estas líneas o si estamos delante de una persona con baja autoestima y aprovecha los grupos para soltar tochos para destacar. Aunque lo que suelte no tiene nada que ver con la publicación en cuestión, ella lo dice y se queda toda happy.

Durante los años que he participado en comunidades de loros, he aprendido que si alguien no pregunta, no comentes. Aunque veas algo incorrecto no lo aceptará, despertarás su emoción de Ira y muy posiblemente terminaras con un mensaje precioso y con el sofocón de turno.

Vivimos en un mundo de aparentar en redes para refugiarnos del sufrimiento que tenemos en nuestra vida, así que la gente no quiere correcciones ni que nadie le haga ver alguna carencia. Simplemente enseñan para demostrar que son los más molones o la pregunta realmente no es para salir de dudas, si no que buscan una justificación de que van a obrar correctamente y que no les pese su conciencia.

Es por eso que hace unos meses decidí salir de absolutamente todos los grupos de loros que pertenecía. Paso de ver publicaciones donde simplemente las respuestas aceptadas son “qué bonito”, “que suerte”, “lo que piensas es totalmente correcto” y el realizar debates no es aceptado.

Desde ese momento mi parcela es dejar que la gente haga y no opinar si no se me pide. Se podría decir que sigo la filosofía «el maestro aparece cuando el discípulo está preparado».

Hedwig con Anger

Algún día…

«Un día de estos tenemos que hacerlo». ¿Cuantas veces mencionamos estás palabras? Nos parece que todo es eterno, pero… en un momento dejas de poderlas pronunciar porque la opción «algún día» ya no es posible. Ese lugar no existe o con la persona que tenías planeado vivirlo ya no está a tu lado. Te has pasado fantaseando una situación la cual jamás vas a experimentar, perdiendo el tiempo por tanto en pensamientos estériles.

Hace un año tuve una de estas experiencias con mi padre. Había descubierto un restaurante que le había gustado y acordamos en que organizaríamos una comida para ir ahí. Y ese momento no se celebró ni se celebrará.

Es curioso que siempre vivo el presente, pero el 4 de octubre del 2016 me vinieron al instante todos los momentos que viviría a partir de entonces y que él no iba a estar. Que desde ese día una silla estaría vacía.

El destino a veces es muy caprichoso y quiso que durante seis meses trabajara al lado de esa franquicia de restauración. Por lo descrito anteriormente era muy doloroso el entrar, pero el último día en un acto de valor, entré. Mis ojos revisaron cada rincón, decidí hacer una buena comida a su salud y brindar al aire. Le dediqué y evoqué mis impresiones del lugar mirando esa silla vacía que me acompaña.

Algún día...

El fin del reinado de YouTube

YouTube es el claro ejemplo que la avaricia rompe el saco. Empezó siendo una gran red social que supo beneficiarse de la evolución de la comunicación digital: los vídeos. Tanto la primera etapa con sus fundadores como la posterior adquisición de Google con la que empezó a dar la posibilidad de pensar en un trabajo el crear contenidos de entretenimiento en internet. Esto ha hecho que muchos nos engancháramos y creyéramos en esta plataforma, volcándonos al 100% con ella.

Pero poco a poco los creativos nos hemos visto coartados y vulnerables. Que si tocaba vigilar muy a fondo para evitar quejas de copyright, que si querías tener visibilidad y una métrica correcta de publicidad te tocaba subir cada día un nuevo vídeo… hasta el último punto que ha sido endurecer las condiciones para monetizar vídeos.

Es un hecho que viene dado por el tipo de materiales que últimamente están minando YouTube. Resulta que poco a poco estaban proliferando los materiales de mal gusto y las marcas estaban empezando a no contratar espacios publicitarios en la popular plataforma audiovisual. Google ante el panorama de perder beneficios ha puesto medidas.

Hasta este punto podemos estar de acuerdo e incluso celebrarlo, porque si no tenemos canales con estas temáticas la lógica dice que deberíamos vernos beneficiados… pero no es el caso. El día que se implementó en España esta nueva modalidad de monetización, fue el apocalipsis. El filtro o no está bien calibrado, o la nueva barra de medir es muy injusta.

Si revisas en cuando uno de tus vídeos se ve afectado te informan que puedes hacer una reclamación y que sea revisado. ¿Pega de esta situación? Para que YouTube revise y te de la posibilidad necesitas que ese vídeo tenga 1.000 visualizaciones. Grandes youtubers no tendrán problemas, pero al pequeño y mediano que no llega o es justamente su nivel de reproducciones es sentenciarlo a que se convierta a un canal sin ingresos. Y cuando llegas a esta situación la lectura a realizar es: ¿merece la pena seguir en esta plataforma?

Mi respuesta es rotundamente no. Un nuevo creativo o un perfil como el que describo su audiencia potencial está fuera del titán de Google. Quién va es porque es un fan incondicional de cierto influencer pero no utiliza ya la red para descubrir nuevos prodigios. Esa función está en auge en Instagram y Facebook. Este segundo está desarrollando su plataforma Watch que si consigue aprender de los errores de su competidor, creo que va a ser un gran candidato a tener en cuenta.

Me gusta ser justa y al igual que han aparecido estos problemas, YouTube ha estado trabajando y por ejemplo a día de hoy todos mis materiales afectados han sido incluidos como aptos para todas las marcas sin pedir revisión (ya que no puedo al no tener los requisitos mencionados anteriormente). El ser humano como nos gusta la comodidad y ya tenemos un colchón posiblemente la fuga la haya suavizado y aún le quede gasolina para hacer algunos kilómetros, pero mi lectura es clara: el reinado de YouTube de no cambiar la situación drásticamente, ha llegado a su fin.

YouTube se rompe

Hedwig Kudo

Mi impresión de la soda de Harry Potter

A veces los astros se confabulan y lo que tienes pensado no sale y se convierte en una experiencia opuesta a lo esperado. Eso es lo que me ocurrió cuando encontré en una tienda de importación de productos de USA una bebida que llevaba tiempo con ganas de probar. Os diré que no me salió bien ni siquiera el preparar la reseña, ya que es una sección de mi canal de YouTube pero… el vídeo desapareció.

Podía volver a comprar y preparar el material, pero el destino quiso que la foto que hice para la portada sí se salvara y por ello he decidido realizar la reseña por escrito. Que tampoco desentona mucho ya que es un producto relacionado con la literatura.

Una de las bebidas que han creado expectación y ganas de probar es la cerveza de mantequilla. Es una bebida que aparece en el universo de Harry Potter y que ha despertado el ingenio de los fans. Algunos aprovechan en invierno que algunas cafeterías tienen los ingredientes para pedirlos, otros obtienen recetas que preparan en casa y los más afortunados la disfrutaban en el parque temático del niño mago. Pero hay una cuarta vía: una bebida que ya está comercializada.

No es exactamente como el resto de propuestas que se toman en caliente, si no que estamos delante de una soda con sabor a mantequilla. Como el resto de opciones no contiene alcohol, así que son productos aptos para toda la familia. El tema de que sea soda despierta la duda de cómo tomarla. En mi caso los refrescos de este estilo no me gustan, así que pensé que tomarlo natural no era una buena opción y la puse en la nevera hasta que estuvo muy fresquita.

De esta forma la verdad que el sabor de la mantequilla se pierde, sólo notas gas (no es burbuja fina) y un sabor muuuuy dulce. Los refrescos con gas no puedo si este no es de burbuja fina, así que debo reconocer que fue un fiasco. No se sí al natural hubiera cambiado mi impresión, pero si habéis probado esta bebida en esas condiciones, me encantará leer vuestra opinión.

La botella es una cucada y cuidada con muchos detalles: está etiquetada como el Caldero Chorreante y la chapa también enseña el logo de este lugar mágico tan conocido por los fans. Así que les reconozco un gran trabajo el que han realizado.

Hedwig y una cerveza de mantequilla

¿Os gusta saber la opinión de otros antes de comprar algún producto? Os animo a ver la sección que tengo habilitada para los dulces americanos.

Hedwig Kudo

Cerrando ciclos

Hola Hedwinianos, como sabéis los que me seguís en las redes sociales, estoy en un momento de reflexión y cambios. Es un proceso largo que ya empecé en 2016, justo hace un año ya que empecé en verano a tocar elementos y cerrando algunos de los frentes de mi proyecto. La más dolorosa fue mi compañera de más tiempo: la bitácora de Hedowichi Rulomaki.

Luego vino la oportunidad de trabajar como formadora de booktubers (youtubers que hablan de libros) para el ayuntamiento de mi ciudad, hecho que me ha tenido sin tiempo material para poder cuidar como se merecen las piezas que aún tengo activas y que me han hecho tomar conciencia de dos apartados:

  1. En mi estado anímico actual no puedo gestionar proyectos escritos y visuales al mismo tiempo. Me carga mucho realizar entradas dobles y siento que pierdo energía inútilmente, sin ver resultados. Es por ello que mi blog más longevo lo cerré y me centré en mi canal YouTube. En la fase actual y tras ver que últimamente solo tengo tiempo de publicar notas de prensa en este blog, creo que es mejor dejar este espacio como un portafolio de enlaces en los sitios que llevo al día: redes sociales y mi canal YouTube: Hedwig Kudo.
  2. Son proyectos que absorben mucho tiempo y que se hace imposible compaginar con trabajo. Ahora que se me ha acabado el contrato y estoy buscando algo nuevo me ha dado tiempo a reflexionar y tener el tiempo suficiente para realizar entradas pendientes, pero se que en cuando vuelva a conseguir un trabajo no voy a poder publicar de nuevo.

Creando por tanto la necesidad de que tiene que ser rentable económicamente estas actividades si quiero seguir realizándolas. He ido dando palos de ciego con la inocencia que han vendido algunos de que las visualizaciones de YouTube dan para vivir, o el tema de dedicarte a realizar publicaciones patrocinadas. En el segundo es cierto que puede haber futuro (es donde mejor me ha ido), pero necesitas un volumen de seguidores para ser interesante y luego muchas marcas son pícaras al haberse acostumbrado que los influencers hacemos las cosas gratis.

He llegado a la conclusión que el sector debe de hacer un análisis profundo y empezar a cambiar la tendencia: tenemos que valorar nuestro trabajo y empezar a creernos que es un trabajo y no está mal recibir dinero por nuestras acciones.

He tomado mi poder sobre este asunto y por ejemplo con Universo Agapornis no enseño paquetes que no sean de patrocinadores (que menos que conseguir al menos gratis los productos) y la parte de consultoría la he excluido del canal y solo la ofrezco a mis lectores del manual o a las personas que se han sumado a la plataforma Patreon. Es un sistema de micro-mecenaje para creativos que tras ver un enfoque positivo y atractivo para todos, he decidido utilizar.

Y con esto y un bizcocho, llega el momento de despedirme de este espacio. ¡Gracias y seguimos conectados en las redes sociales!