En esta vida hay que ser impecable

Hola a todos y todas. Esta semana me apetece reflexionar sobre una cuestión que no suelo escuchar mucho, pero que sin embargo considero que es fundamental para que el ser humano se relacione correctamente entre sus iguales. E incluso creo que es lo que de verdad buscamos todos en nuestras acciones.

La toxicidad de la perfección

Y es que aunque solemos mencionar y perseguir la perfección, siento que confundimos términos. Más porque como ya he comentado en alguna ocasión por este humilde rinconcito cibernético: la perfección no existe. Siempre habrá algo que podamos mejorar o pulir. O el paso del tiempo y la adquisición de experiencia, nos demostrará que ciertas circunstancias podían haberse llevado de una manera muy distinta.

Es por lo tanto una meta imposible y peligrosa, ya que tal como se suele gestionar termina implementando conductas insanas. Y en algunos casos podemos decir que son tóxicas y destructivas. Por ello siempre digo que el enfoque a realizar es mostrar o implementar el mejor resultado que podamos ofrecer en ese momento. Para poder estar contentos con el trabajo realizado. Y no fustigarse con los errores o las partes que se nos hayan resistido en esa ocasión.

Ser impecable es una actitud

Pero… ¿hay otro enfoque más correcto? Pues yo creo que sí: el de la impecabilidad. Creo que este concepto es realmente lo que muchos aspiran cuando nos hablan y mencionan la perfección.

En este supuesto no se busca la excelencia ni poner el acento en los fallos. Si no que se intenta analizar y actuar sin competencia ni intereses partidistas. Y de esta manera, quedar contento con el resultado obtenido.

Es por ello que donde más utilizo este recurso es cuando finalizo alguna iniciativa. Es donde siempre hay fricción y tenemos riesgo de que emocionalmente aparezca una tormenta desagradable. Así que intento apartar en la medida de lo posible los reproches y actuar de la manera más neutra posible.

Y os confieso que es muy difícil. Somos emociones y la educación en la competencia y no permitir fallos, está demasiado instaurada en todos nosotros. Sí, no me salvo de ello. Incluso por este hecho, reconozco que cuando mejor puedo implementar la impecabilidad, aunque una parte de mi ser se siente satisfecho, hay otra (y que su presencia parece mayor) que muestra su malestar.

Pero la combato. Porque a largo plazo la paz que siento y el ahorrarme sofocos sí compensa. Y es que escoger el camino de ser impecable lo que obtienes es tranquilidad y bienestar.

2 comentarios en “En esta vida hay que ser impecable

  1. Yo siempre he creído que es cuestión de ganas y actitud, y ambas van de la mano (sin una, la otra no es capaz “de tirar del carro”). Que sepas que me ha gustado esta reflexión… 🙂

    Le gusta a 1 persona

    • ¡Hey, Berete!
      Estoy totalmente de acuerdo que las ganas y la actitud son fundamentales. Una misma situación enfrentada de diferentes maneras de estos elementos, da resultados bien distintos.

      Un abrazo fuerte y gracias por el comentario 😀

      Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .