Liderar no es mandar

Ni imponer un criterio a la fuerza. Cosa que habitualmente veo que es la lectura incorrecta que todos hacemos y que por ello no conseguimos avanzar. Y es que un buen equipo humano puede quemarse de estar constantemente en tensión o no sentirse valorado.

El líder escucha

Algo que he aprendido de Marveliana Tecnóloga y Capitana Podcast es que hay que escuchar y tomar nota. Cuantas más voces tengamos, más ideas tendremos y por tanto, el proyecto se nutrirá de iniciativas variadas y de calidad.

Pero esta figura no es solo escuchar al equipo humano que tengamos bajo nuestro paraguas, si no que también toca escuchar al cliente (en nuestro caso, los oyentes). Porque aunque el grupo reme para un lado si vemos que el consumidor va por el opuesto, no conseguiremos que crezca nuestra iniciativa.

Es más con la cantidad de espacios que existen, no podemos ignorar a esta segunda parte. Porque no dudará en buscar nuevos espacios donde sí se sienta valorada. Así que es muy importante que un líder de proyecto creativo equilibre lo que la gente espera y lo que su equipo desea tratar para que haya una convivencia adecuada. Y el proyecto no muera por la falta de algunos de los dos extremos.

Trabaja como uno más

Este es el aspecto por el cual me he animado a dedicar la entrada de la semana a esta cuestión. Y es que estoy harta de que el jefe siempre sea una figura de gestión y que solo aprieta para que se cumplan los objetivos marcados por el departamento de marketing.

Ese rol es equivocado porque nos alejamos de todo el proyecto. Al no estar con el equipo humano mano a mano, se pierde la perspectiva de las necesidades que tienen y llegan los problemas graves que hieren seriamente a las iniciativas. El segundo aspecto es que al no conocer de primera mano la actividad y solo pedimos resultados, empiezan los problemas comunicativos.

Así que cuando decidimos liderar una iniciativa, lo que tenemos que ser es una persona que acompañe, escuche y sepa analizar rápidamente las necesidades para que no se hagan brechas profundas que no permitan avanzar.

Ser una persona flexible

No sé a vosotros, pero a mí el realizar plannings a largo plazo siempre me ha salido mal. Porque es como si estuviera retando al destino a plantearme imprevistos para sabotear la agenda. Así que he aprendido a no tener agendas cerradas y guardarme momentos para poder maniobrar.

Es por eso que detesto espacios donde se hacen organizaciones de que “tal semana le toca a esta persona tal tarea”. Porque llega el día, pasa algo y “como a mí no me tocaba, he hecho planes y no puedo hacerme cargo de esta tarea”. Haciendo que al final falle todo y se pinche, dando una imagen nefasta.

En cambio con una organización a corto plazo (no más de tres días), todo el equipo está centrado y pendiente. Así que de haber imprevistos es fácil que alguien pueda hacer el relevo, o se puede realizar alguna alternativa amable y que no fallemos a quien estaba esperando con ganas ese material.

Por todo esto: no es justo que seamos líderes tiranos. Si alguien tiene un problema, no debemos tirarnos a su cuello diciéndole que es un mal profesional. Hay que entenderlo y buscar la solución que convenza a todas las partes. Y si es habitual que pinche, hablar tranquilamente de una solución que contente a todos, ya sea un trabajo menos exigente o si de verdad es insostenible, dejar de colaborar.

La culpa es del líder

Y el último factor que destruye los buenos proyectos: nunca hay que tirar los balones fuera. No sirve acusar o decir que no funciona porque la gente no responde, porque si esto sucede es porque el líder realmente no está haciendo bien su trabajo.

La gente motivada se mueve y responde. Os aseguro que con el podcast de Marveliana Tecnóloga es una alegría ver como los colaboradores o la gente que contacto para el sello de la Capitana, lo hace rápidamente. Y si pasa algo, escriben con la verdad y sin excusas, con lo que podemos maniobrar rápidamente y ofrecer alternativas. Incluso queda tan buen sabor de boca, que cuando vuelven a estar disponibles ofrecen ese material que quedó a la espera.

También lo he podido ver en ciertos aspectos que no puedo avanzar, pero que a partir del 3 de marzo se verán. Dando más plazo para que el trabajo se hiciera poco a poco si era necesario, han respondido y en tiempo récord han dado su parte del trabajo. Sin presiones, malas palabras o exigencias: se les ha dado respeto y confiado en su trabajo, y han respondido.

Ahora bien, si solo planteara caprichos, dijera que no a las iniciativas de otros y “por narices” obligo a realizar acciones que no les apetece, empezarían a sentirse mal y un proyecto colectivo terminaría siendo individual. Hasta llegar a un momento que habría que dejarlo por la frustración de la sobrecarga.

Un buen líder

Es bondadoso, que no quiere decir que se deje manipular. Si no que dentro de una coherencia, debe adaptarse a cada uno de los miembros de su equipo para que saquen todo su potencial. Quizás algunos rinden mejor diariamente y dedicando horas, y otros en momentos puntuales se vuelca y manda ideas o trabajos que son diamantes.

Asume que no tiene la verdad absoluta. Hay miles de variables que por nuestra forma de ser no nos planteamos, con lo que es importante siempre que se puede, escuchar al resto. Esto no quiere decir que haga lo que el resto plantea a la primera, pero no debe de descartar sin haberlo estudiado.

Y en todo primer paso: debe estar ahí. No sirve tener una idea y lanzar el marrón a un tercero. Si no que debe estar en la elaboración y solo soltarlo cuando se ve que empieza a volar y los encargados tienen la seguridad suficiente.

En definitiva: un líder no solo marca un camino, si no que acompaña y guía al resto para que no se pierdan.

10 comentarios en “Liderar no es mandar

  1. ¿Parece fácil ser líder verdad? Pues hay poquísimos que cumplen con estos mínimos vitales que tan claramente expones.
    Personalmente, después de muuuchos años, me he encontrado con muy, pero que muy, poquitos “grandes jefes”.

    HemosVisto!

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  2. Que triste ser parte de un equipo en que el líder es “el que más” en lugar de ser “uno más”. Por desgracia lo he visto y veo con exagerada frecuencia. Al final se crea un ambiente tan tóxico que el grupo tiende a aborrecer al proyecto.
    Sabias palabras las tuyas, dejando bien claro que liderar es más una actitud humana que un cargo.
    Genial post 😀

    Le gusta a 1 persona

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