El Ojo

—Hija, estas galletas las llaman napolitanas pero no tienen nada que ver con las AUTÉNTICAS. Las de mi época tenían el doble de tamaño y olían a canela de forma intensa.

Desde que tiene uso de razón, Ramona recuerda escuchar esa queja de su madre constantemente. De pequeña le creaba curiosidad y fascinación. Pasaba horas preguntándole todos los detalles y terminaba teniendo envidia por no poderlas probar. Pero ahora cada vez que la matriarca del hogar iniciaba este discurso, se ponía enferma.

—Mamá, ya sé que antes disfrutabas muchísimo y esas galletas eran magníficas. No hace falta que me lo hagas saber cada día. Cómelas junto al té que te acabo de preparar o si tanto te molestan, buscaremos otra variedad.

—Sabes de sobras que las únicas que me gustan son las napolitanas. Y ahora que trabajas en el Ministerio del Tiempo, podrías cumplir el deseo de tu madre de volver a comer las galletas que recuerda con tanto cariño.

—Por favor. ¿Cuántas veces tengo que recordarte que los viajes al pasado están prohibidos? A este paso tendré que traerte el decálogo para que lo leas.

—Esas normas son una tontería. Si viajarais y experimentarais nuestra época, todos los problemas que vivimos actualmente no ocurrirían.

—Ya basta, mamá. Mira, se ha hecho tarde y hoy me toca guardia en el ministerio. No te acuestes tarde y mañana te veo. Si necesitas algo llámame al número del trabajo.

Ramona le dio un beso a su madre y se dispuso a ir al trabajo. Siempre que ocurría esa discusión le dolía en el alma. Parecía que no quería a su madre y le hacía un feo. Pero es que realmente el estricto decálogo del Ministerio del Tiempo no permitía cumplir la petición de su madre.

Los estudios de los investigadores que habían encontrado la fórmula para los viajes en el tiempo eran muy claros: cualquier alteración podía ser catastrófica. Ya sea visitar una época pasada, como futura. Como medida de protección no se viajaba personalmente a las épocas que se querían revisar. Habían ideado el Ojo. Solo necesitaba unas coordenadas, la fecha concreta que se quisiera estudiar y la mostraba.

Con el paso del tiempo las observaciones al pasado empezaron a no tener sentido. Eran sociedades tan anticuadas que no aportaban ningún dato interesante para que Barcelona prosperara. Pero en el futuro en cambio sí podían aprovecharlo bien.

Al principio fueron las fuerzas de seguridad las que utilizaron esta tecnología. Consiguieron parar muchísimos crímenes. Luego el resto de administraciones públicas fueron implementándolo. Y es que… ¿no es mejor reconducir a esa persona por el buen camino antes que parar su fechoría?

Y con ese propósito nació el Ministerio del Tiempo. Se dedica a observar el futuro de sus ciudadanos para descubrir sus futuros errores. Y de tener tiempo, reconducirlos para no llegar a materializar esa mala acción. Pero también sirve para ver el talento. Muchos ingenieros y artistas de la Barcelona actual habían surgido gracias al Ojo.

Nuestra protagonista lleva un par de años trabajando en este prestigioso ministerio. Le costó muchas horas de estudio ser admitida. El proceso de selección consiste en pasar una exhaustiva prueba de oposición. La peor parte era la tercera y última. La persona examinada debía pasar una prueba con el Ojo. Todo el mundo pensaba que era demostrar que valías para manejar esa máquina. Pero no: revisan tu futuro.

Ramona tuvo que repetir las oposiones tres veces. La primera vez falló la prueba de los test. Lo desconocido le provocó muchos nervios. La segunda fue excluida por el Ojo. Eso hizo que estuviera a punto de tirar la toalla. Pero su madre le animó y le dijo que no solo hay un futuro. Y quizás el ser excluida era una prueba para descartar algunas dudas. Así que se presentó una tercera vez… y esta vez sí fue la vencida.

Pero se notaba que no terminaba de ser una candidata idónea en su totalidad. De ahí que tuviera tanto miedo en quebrantar el decálogo. Y no era casualidad que le tocaran los peores turnos de trabajo. Por ejemplo: siempre realizaba la guardia nocturna del sábado.

Aún así se lo tomaba con optimismo y ponía todo de su parte en ser la mejor trabajadora. Ese día se disponía a revisar las alertas que hubieran surgido y seguir registrando el conflicto de Lyon y Marsella que si no hacían algo, dentro de cinco años estallaría.

Iba con su taza de la suerte a su puesto de trabajo, cuando fue sorprendida por una desconocida. Intentó liberarse, pero la tenía muy bien atrapada. Además iba perdiendo fuerza… hasta que perdió el conocimiento.

Cuando despertó lo hizo amordazada y atada a una silla. Aún estaba dormida para darse cuenta de todos los detalles. Pero cuando espabiló descubrió que no eran cuerdas. Si no un material desconocido para ella. Tenía flexibilidad. Pero no se podía romper ni mover con facilidad. Estaba atrapada.

—Hola Capitana Rogue. Siento haberla tratado de esta manera. ¿Está bien o la he herido?

Ramona no entendía absolutamente nada. La joven que le estaba hablando parecía un poco más joven que ella. Llevaba un traje blanco y algunos detalles en azul marino. Los complementos como los guantes o el casco también eran azules.

—Perdóneme. Arrrgh, pensaba que no iba a ser tan complicado. Perdóname, Ramona. No asimilo que en esta época aún no eres la capitana del ministerio. Me llamo Lara y vengo del año 2050. Sí, del futuro. Como tú soy una cadete del Ministerio del Tiempo. Llevas unos años en la dirección de la organización y vengo de parte de tu yo futuro. Es una misión secreta y muy especial. Me gustaría darte lo detalles y aclararte las instrucciones sin tenerte atada. Me dijo la capitana que viendo esta foto sabrías que no te estoy mintiendo.

Lara se acercó y dejó encima de las palmas de las manos de Ramona una vieja foto polaroid. También le quitó la mordaza de su boca para que pudiera hablar. Ramona no daba crédito a la instantánea que estaba viendo: era la foto que siempre lleva encima de sus padres de jóvenes. A él no lo había conocido y era la única imagen que habían conseguido conservar del incendio que le costó su vida. Pero esa foto era mucho más vieja que la que ella conservaba.

—¿Has dicho que te llamabas Lara?

—Sí, capi… Ramona.

—Desátame también las manos, por favor. Quiero comprobar una cosa y necesito acceder a mis bolsillos.

Lara estaba un poco recelosa, pero accedió. Estaba medio tranquila porque Ramona seguía atada de la cintura y piernas en esa silla. Ramona ignoró la preocupación y el resto de acciones que realizaba la viajera del futuro y se dispuso a sacar su fotografía. Efectivamente eran iguales. No solo en la instantánea, si no que el reverso contenía la frase «Quédate a mi lado. Siempre». Estaba escrita con una tinta púrpura especial que ya no se fabricaba. Así que era imposible de falsificar. Y la foto de 2050 había pasado el tiempo necesario. Lara decía la verdad respecto a que venía del futuro.

—Vale, te creo en que eres del futuro. Y que al menos tienes contacto con mi yo de esa época. Incluso debo confiar mucho en ti porque nunca me separo de esta foto.

—¡Ala! Has dicho la frase textualmente. Con esto es la señal que estás preparada. He venido para que rompas las reglas del decálogo y viajes al pasado.

—JA. Ni de broma. Hazlo tú. Total, ya has roto esta norma viajando a esta época. Una vez más no molestará.

—No puedo ir a épocas más pasadas. El tope para no afectar negativamente es este momento. De ahí que el viaje lo debes hacer tú sola. De verdad que no pasa nada. Es seguro.

—Me quieres meter en un lío. Paso que a mi madre le ocurra algo por mi insensatez.

—¡Oh! ¿Mónica Rogue sigue viva? Me gustaría poderla conocer antes de volver a 2050. Siempre hablas de ella con mucho cariño. Además, ¡es una heroína!

Esas palabras descolocaron totalmente a Ramona. Empezó a preguntar a Lara para intentar ordenar sus pensamientos. De esa charla sacó claro que una catástrofe del futuro solo se podía solucionar desde el pasado. Y concretamente la persona que podía ponerle solución era Ramona con algo relacionado con su madre.

¿Era casualidad que Lara escogiera aparecer el sábado que su madre le había recordado las napolitanas? Ramona pensó que no. Así que preparó el Ojo para viajar al día que su madre visitó por primera vez la fábrica de napolitanas y probó esas magníficas galletas.

Antes por eso tuvieron que documentarse. Consiguió ropa de la época y dinero. Lara demostró que sabía manejar al Ojo. Incluso mejor que Ramona. Pactaron una frase para que Ramona volviera al tiempo presente tras finalizar la misión… y empezó la aventura en el pasado.

Lo primero que le sorprendió a nuestra protagonista fueron los olores. ¡Qué diferentes eran comparando con su época! Como faltaban un par de horas para que empezara la visita a la fábrica de galletas, aprovechó para descubrir más de ese momento.

Quedó impactada por la dureza. No había ninguna de las comodidades de su presente. Eso le hizo valorar aún más los avances y lo afortunada que era. Más siendo mujer porque observaba muchas injusticias a su alrededor. Se dio cuenta de lo que era realmente el patriarcado que le enseñaron en la asignatura de historia. Y que no había vivido en sus carnes hasta ese instante.

La visita a la fábrica fue increíble. Primero le hizo mucha ilusión reencontrarse con su madre. En aquel entonces tenía cinco años y era una niña alegre y enérgica. Después observar que las galletas eran un producto artesanal le maravilló. Y cuando llegó el momento de degustarlas…. comprobó cómo efectivamente lo que le había dicho durante todos esos años Mónica Rogue era bien cierto: las de 2030 eran corcho.

El final de la visita era la tienda. Donde podías comprar cajas de galletas. Por su investigación sabía que para no levantar sospechas, como mucho debía comprar dos. Llevaba el dinero justo para no caer en la tentación.

Ramona se disponía a hacer la señal… cuando vio a su madre muy triste. Se acercó a preguntarle y dijo que no tenía dinero para llevar algunas galletas a su casa para que las probaran el resto de la familia. Como estar ahí ya era romper el decálogo e iba a ser expulsada del ministerio, no dudó en darle una de las cajas. No se arrepintió al ver la felicidad de su madre.

Ya de regreso a 2030, Ramona acompañada de Lara visitó a su madre.

—Hija, ¿no me habías dicho que hoy trabajabas?

—Mamá, te presento a una fan tuya: Lara. Me ha ayudado a cumplir tu deseo.

Mónica recuperó la sonrisa y vitalidad que había mostrado a sus cinco años de edad. Con ese entusiasmo Ramona contó su aventura en el pasado y le confesó a su madre que la buena samaritana que siempre recuerda en sus historias, era su hija.

Después de esa charla, volvieron al ministerio. Primero Lara volvió a 2050. Le sabía mal y quería hablar con el Capitán Gole. El jefe del ministerio en la actualidad. Ramona le dijo que no, que la responsabilidad únicamente era suya. Se abrazaron y despidieron.

El capitán nunca descansaba. Así que como no, estaba en su despacho. Ramona entró decidida y le contó lo sucedido. Él sonrió y dijo:

—Bien. Me alegra que Lara haya venido.

—Yo también. Le doy mis acreditaciones…

—¿Qué dices? El Ojo te escogió para salvar nuestra civilización. Desde hoy nace la división de viajes temporales y la responsable: eres tú. Cierra la puerta y empecemos a trabajar. Lyon y Marsella nos necesitan.

Este relato…

Participa en el OrigiReto de Stiby y Katty. Si tenéis curiosidad de saber en qué consiste, podéis pasar por sus blogs: Sólo un capítulo más y La Pluma Azul de KATTY.

Objetivo que cumple del reto: número 11. Narra la aventura de alguien que viaja en el tiempo.

15 comentarios en “El Ojo

  1. Muy buenas guapa!
    Lo del ojo me ha despistado porque me recordaba a 1984 pero no recordaba que hubiese ningún ojo en la serie del ministerio del tiempo y mira que vi dos temporadas y casi tres enteras xD De todos modos me ha gustado este relato, con sus paradojas, el momento en que la hija le da las galletas a la madre cerrando el círculo que no sabes en qué punto comenzó y el final abierto en el que tampoco sabes si se lograrán corregir algunos errores o si todo ese asunto será para peor, porque ya se sabe que jugar con el tiempo puede ser muy peligroso…
    Has cumplido perfectamente la esencia del objetivo, por lo tanto debo darte la enhorabuena, faraona!

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    • Pues la idea de plasmar como un ojo a esta tecnología me lo ha inspirado otro famoso ojo literario: Sauron 🤣
      Ha sido porque la visualización y funcionamiento que me ha venido a la mente es como la escena final del retorno del rey. Así que ha pasado de algo que no iba a ser así, a darle otro enfoque al relato. Y de ahí que al final haya querido dejar abierto que tenga conciencia y sea algo más que un ordenador.
      La serie del ministerio reconozco que no la he visto y como iba a ser un MDT muy diferente por ello, me daba apuro utilizar ese nombre para la organización. Pero es que era fantástico… así que me la he jugado 🙈 jajaja

      Gracias por pasar. Y… ¡tú eres la faraona! 😘😘😘

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  2. ¡Hola!
    A sido fascinante, he podido imaginarme la historia sin problemas. Deberías continuar con ella, ir más alla. Lograr una trilogía sería fantástico. Por un momento pense, que lo del ojo estaba preparado para que no se viaje al pasado. Me ha despistado jajaja.

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    • ¡Gracias Chery! Pues no descarto de hacer una historia más larga y desarrollada viendo que ha gustado. A ver si me organizo que sí te reconozco que siendo de las cercanas al cangrejo con el Ori… da respeto meter algo más 😅 jajaja

      Le llaman el Ojo porque como dices por el decálogo no pueden viajar y utilizan el modo “visión”. Pero para el futuro si se requiere sí viajan in situ.
      Es complejo y en esa historia se podría detallar más a fondo. Así que habrá que ponerse 😎

      Y… ¡gracias por el comentario! ❤️

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  3. A mi el ojo me ha recordado al instrumento de «Vigilantes del pasado» de Orson Scott Card (aunque probablemente no lo conozcas) y me ha pasado lo que a Stiby… estaba pensando en la serie al principio y me he liado un poco. Culpa nuestra.

    En lo técníco lo único que te puedo decir es que los dos puntos en el párrafo final no me cuadran. Yo no pondría nada. Me parece que cortan la frase sin mucho objetivo. Pero es solo mi apreciación,

    Ha sido un buen relato.

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    • ¡Wolas Duxiet!
      Pues confirmo que no lo conocía. De Sci-fi realmente he leído muy poco y he sido más lectora de fantasía. Si le añades que soy una brújula totalmente loca (solo tenía claro aquí la historia de las galletas y que viajaba alguien del futuro. Lo demás ha llegado a medida que escribía por arte de magia), aparecen estas cosas 😅

      ¡Saludos y gracias por el comentario! 😄

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  4. ¡Hola Vanessa! Tengo que confesar que me ha encantado mucho leer tu relato. Adoro mucho las historias en los viajes en el tiempo. En tu relato me has entretenido con lo de los sabores de las galletas napolitanas de la madre y con todo el desarrollo de la trama enfocado en el duro trabajo de Ramona dentro del ministerio y de la vigilancia del «Ojo». ¡Así que recibe muchas felicidades por este gran escrito!

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  5. Genial que hayas hecho fanfic del Ministerio del tiempo para el objetivo de viajes en el tiempo! Muy entretenido, la verdad, entiendo a la hija por que por mucha que una tenga razón, repetirlo hasta la saciedad pues cansa, y no, no tiene arreglo, la comida de ahora, nada que ver con la de antes y no hace falta irse tan atrás 😛 pero era normal que probando las galletas antiguas las nuevas no iban a valer nada de nada 😅 estupendo relato, muy bien también como fanfic y genial historia, enhorabuena :3

    .KATTY.

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    • Bueno no es fan fic porque la serie no la he visto 🤣
      Simplemente he aprovechado esa figura de ministerio porque quería que fuera la administración pública. Perooo no quería que fuera alguno que existiera de verdad como Interior. Que ya tenemos mucha política por la red 😅 jajaja

      Gracias por pasar ❤️

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  6. Hola Hedwig!
    Te odio empezamos mal hablandome de algo que hecho tanto de menos como son las napolitanas.
    Una duda que tengo¿Para que existe el ministerio del tiempo si no se puede ir al pasado?
    ¿Me lo ha parecido solo a mi o he tenido en todo momento en la cabeza a la capitana marvel?si he de decir que no sé ni su nombre ni nada pero que le hago me ha venido!
    Pues para no variar me ha gustado mucho, de hecho me he quedado con ganas de más. El final me ha parecido un poco precipitado, pero bueno es que yo soy muy especialita con el tema historias cortas porque no suelen gustarme.
    Mil besos reina.

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    • Pues no estaba para nada pensando en Carol. Es más, creo que cuando hice la historia ni había visto la peli!! O_O

      Y las napolitanas es verídico. Realmente mi madre echa de menos esas… ha sido un pequeño homenaje 😀 jajaja

      ¡Un abrazo!

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